UN EQUIPO QUE NO SE RINDE

El Barça se instala en la zona Cesarini

  • El gol de Dembélé al Valladolid remarca la capacidad de lucha del equipo para marcar hasta el último instante

  • Los azulgranas han anotado cinco tantos que fueron definitivos entre los minutos 85 y 90 para ganar

  • Griezmann y Alba igualaron un 2-0 en contra que dio paso a la prórroga ante el Granada, igual que Piqué ante el Sevilla

  • Trincâo firmó el triunfo sobre el Betis, y otros nueve tantos sirvieron para ampliar marcadores

Messi y Riqui Puig persiguen a Dembélé para celebrar el gol al Valladolid.

Messi y Riqui Puig persiguen a Dembélé para celebrar el gol al Valladolid. / Joma

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El gol de Ousmane Dembélé invita a pensar que el Barça es un visitante habitual a la elogiada (y también prestigiosa, en cierto sentido) Zona Cesarini. El agónico tanto del delantero francés brindó un triunfo que los azulgranas andaban buscando con más desespero que acierto, estableciendo una sentencia ante la que el Valladolid no tuvo tiempo de recurrir. El minuto 90 se cumplió con los futbolistas aún celebrando el gol, y los cuatro minutos de tiempo añadido era un periodo demasiado breve para el rival. 

Renato Cesarini fue un delantero italo-argentino que se caracterizó por marcar goles en el último suspiro

La llamada Zona Cesarini es un término que toma su nombre de Renato Cesarini (Senigallia, Italia, 1906-Buenos Aires, 1969), un delantero italo-argentino que se caracterizó por marcar goles en el último suspiro que tuvieron categoría de decisivos; los más relevantes los anotó en dos partidos de Italia, ante Suiza y Hungría (1931 y 1932), en los que firmó sendos tantos que significaron el empate y la victoria, respectivamente. 

Dembélé corre eufórico después de anotar el 1-0 sobre el Valladolid.

/ Jordi Cotrina

Visitas frecuentes

El gol de Dembélé, sin ir más lejos. El de Sergi Roberto al Paris Saint Germain (2017). El de Andrés Iniesta al Chelsea (2009). Ejemplos claros de lo que, en un principio, un periodista definió como caso Cesarini y ahora es un periodo de tiempo (breve) y una situación: un gol que tiene relevancia en el resultado.

El once de Koeman ha anotado 14 goles en los cinco minutos postreros más 6 en prórrogas

La visita del Barça a la zona Cesarini no ha sido esporádica; está siendo frecuente, y eso es una novedad. El equipo de Ronald Koeman ha adquirido la virtud, tantas veces envidiada por los culés al Real Madrid, de marcar goles cuando se está agotando el tiempo de juego.

Este Barça no se rinde. El espíritu de trabajo y la persistencia que ha exhibido el conjunto azulgrana le ha permitido sacar adelante marcadores al borde de la agonía, negándose a la rendición. La solución de la fe ha paliado el problema de llegar a la hora límite sin haber terminado el trabajo, la incapacidad para trasladar al marcador la teórica superioridad futbolística ante un rival inferior. Hasta que Dembélé salió al rescate y se puso el traje de héroe.

Piqué se anticipa a Koundé para marcar el 2-0 en el Barça-Sevilla de Copa.

/ Jordi Cotrina

En la campaña 18-19 hubo 25 goles 'cesarínicos' que sirvieron para ligar el doblete Liga y Copa

Seis tantos en las prórrogas

El Barça ha marcado 14 goles entre el minuto 85 y el 90 (o los que correspondan, con los añadidos, al tiempo reglamentario) y otros 6 en tres de las cinco prórrogas disputadas. El año pasado, para establecer un contexto, hubo 9 goles en esa franja, de los que 3 sirvieron para ganar. Y en la campaña 18-19, fueron 25, 9 concluyentes para el desenlace de los partidos que, a la postre, derivaron en la conquista del doblete de Liga y Copa.

Tan determinante como el aplaudido (desde el confinamiento del hogar) gol de Dembélé fue el de Francisco Trincâo en el campo del Betis, que dio el triunfo por 2-3 (m. 87) después de que el once verdiblanco empatara en el minuto 74. O los dos goles de Griezmann (m. 88) y Alba (m. 92) que igualaron el 2-0 del Granada en la Copa y dieron paso a la prórroga, donde ambos repitieron y De Jong colaboró (3-5). 

Griezmann y Alba, que marcaron a pares, se felicitan en Granada.

/ Jon Nazca / Reuters

Esperando a Messi

También fue cesarínico el de Gerard Piqué al Sevilla: el 2-0 en el minuto 93 que iguala el resultado de la ida y forzaba la prórroga. Martin Braithwaite, en el cuarto minuto extra, sentenció la eliminatoria. Dembélé y Braithwaite marcaron los tantos de la prórroga frente al Cornellà, también en la Copa. Leo Messi no ha sido llamado a intervenir en la gloria postrera, como si se reservara para las citas sobresalientes aún pendientes en el calendario. Nueve tantos más a lo largo de la temporada sirvieron para ampliar victorias o agrandar goleadas.

El célebre gol de Sergi Roberto en el 6-1 al PSG en la Champions del 2017.

/ Ferran Nadeu

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Por contra, el Barça ha encajado seis tantos cesarinis, pero solo dos fueron trascendentes: el de Villalibre para el Athletic que dio paso a la prórroga de la final de la Supercopa, luego rematada por Williams (2-3) y el del empate (1-1) del Cádiz en el Camp Nou con el penalti cometido por Clément Lenglet y transformado por Álex Fernández.

Cesarini da su nombre a una escuela de fútbol en Rosario y tiene una calle en Roma. No jugó en ningún club de ninguna de las dos ciudades.