Barcelona - PSG: Los milagros existen

El Barça mete tres goles al París Saint-Germain en los últimos siete minutos y logra una histórica remontada sin precedentes

Los jugadores del Barça celebran la victoria ante el PSG.

Los jugadores del Barça celebran la victoria ante el PSG. / FERRAN NADEU

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Joan Domènech
Joan Domènech

Periodista

Especialista en Fútbol, Barça, Deportes.

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El Camp Nou fue escenario de un milagro. Un fenómeno paranormal. Un episodio único no solo en la historia del fútbol, sino del deporte en general. Un ejemplo de que no existen utopías e imposibles, por más que sean hechos extraordinarios. Como lo que aconteció en el coliseo barcelonista.

Ganaba el Barça por 3-1 en el minuto 88. Había aficionados que enfilaban ya los pasillos de salida. La gesta que se dibujaba en el minuto 50 con el 3-0 se estaba diluyendo cuando en el minuto 62 había anotado Cavani (3-1). El Barça necesitaba tres goles y no tenía el control del juego ni la cabeza fría. Ni tiempo. Pero Neymar enchufó una falta directa a la escuadra. Justo al inciarse el tiempo añadido, Suárez forzaba un penalti que transformó Neymar.

 SOLO FALTABA UN GOL

El altavoz anunció cinco minutos más. Solo faltaba un gol. Y habría un intento como mínimo, con el PSG encerrado en el áea y con Ter Stegen ejerciendo de delantero. Colgó el balón Neymar y apareciendo desde atrás, de incógnito, la punta del pie de Sergi Roberto obraba el prodigio del que se hablará en todo el mundo.

Sergi Roberto se unió  a la lista de viejos héroes a quien recordar en la remontada más grande de todos los tiempos

Las imágenes, el relato puramente temporal, resumirán mejor que nada el éxtasis, la epopeya de una hazaña histórica y que apenas trata de una eliminatoria de octavos de la Champions. La relevancia del suceso trasciente la competición y a todos aquellos que estaban en el Camp Nou. De los azulgranas, que se fundieron en una piña en el córner, y de los franceses del PSG, demacrados sujetos de un suceso cruel, pero ejemplificante. Nada está ganado y nada está perdido de antemano.

OTRO CAPÍTULO INOLVIDABLE

Las palabras difícilmente describirán con justicia la emoción que desató las costuras del Camp Nou, escenario de otro capítulo inolvidable, imperecedero, y que costó vaciar, con seguidores del Barça sin poder marcharse, hipnotizados, y los PSG petrificados, inmóviles también en la azotea del estadio por razones de seguridad, testigos mudos que apenas podrán verbalizar lo que vieron sus ojos. Los vídeos se lo recordarán.

Nunca nadie, jamás, había levantado un 4-0 en la Champions. 57 intentos frustrados convertían en imposible la remontada. El tópico saltó por los aires de manera impensable, con una violencia inusitada. El nombre que bautiza la REMONTADA con mayúsculas es el de Sergi Roberto, seguramente el futbolista más mundano y terrenal de los 14 que vistieron de azulgranas y víctima inicial de Luis Enrique. El sacrificado de una alineación que debía ser histórica. Fue desplazado por el entrenador en beneficio de Mascherano, y Sergi Roberto, en el último suspiro, transportó al entrenador, al ' y a todo el grupo  a la inmortalidad.

La gesta que se dibujaba con el 3-0  se derrumbó con el gol de Cavani, pero Neymar, de falta y penalti, dio paso a un épico final

Luis Enrique ya tiene la noche épica que deseaba. Con un extraordinario palmarés, aún no cerrado en el Camp Nou, la remontada iba a ser un complemento que recordar en el futuro en la antesala de jornadas como la de ayer. Sergi Roberto se inscribió en la lista de viejos héroes como Zuviría, Pichi Alonso o Bakero, protagonistas de episodios épicos.

INICIO IMPETUOSO

El apoteósico final estuvo acorde con el impetuoso inicio, porque el Barça anotó ya en el minuto 3. Muchos jugadores del PSG parecieron superados por la situación. Empezando por Unai Emery, que en su subconsciente guardaba todas las derrotas acumuladas ante el Barça, De otra forma, no se explicaría el planteamiento cobarde que se vio en el saque inicial.

El PSG desprendió miedo  desde el inicio hasta el final y Emery solo reaccionó cuando dio entrada a Di María, quien agitó el partido

Nada más desabrochar el partido el Barça, ya se replegó en los últimos 35 metros. La señal del miedo. Emery reaccionó en el abismo, con el 3-0, al sacar a Di María. El argentino destrozó con su movilidad a un Barça al que le invadieron las prisas cuando acariciaba la gesta, atacando embarulladamente.

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Cavani rompió en mil pedazos el castillo de ilusión que estaba construyendo el once azulgrana, sólido, asentado en los tres goles anotados y que, como suponía todo el mundo, peligraba con un golpe de aire. Al segundo bufido, tras un remate de Cavani al poste, se derrumbó. Neymar de falta y de penalti, sustituyendo a Messi, insufló oxígeno para el último arreón, desesperado, agónico, utópico, impensable... Real. 

Barcelona, 6 - París Saint Germain, 1