30 nov 2020

Ir a contenido

LA CRISIS DEL COVID-19

Barça, situación de estrés máximo

La junta busca medidas para atenuar el impacto del coronavirus, que le obligará a realizar grandes reajustes

La remodelación del equipo también se complica aún más por las secuelas económicas de la pandemia

Marcos López

Bartomeu pidió otro esfuerzo económico a la plantilla cuando la visitó, el pasado 23 de mayo, en la Ciudad Deportiva Joan Gamper.

Bartomeu pidió otro esfuerzo económico a la plantilla cuando la visitó, el pasado 23 de mayo, en la Ciudad Deportiva Joan Gamper. / FC BARCELONA

La situación es de estrés máximo. Y en todas las áreas del Barça, a quien la pandemia del coronavirus le ha sumergido en un delicado panorama. Estrés máximo en una Liga que domina, con dos puntos de ventaja sobre el Madrid, y que debe dilucidarse en 11 apretadas jornadas a todo tren en 40 días, sin margen alguno para el error. Ycon la Champions, si se juega, en un santiamén en pleno agosto.

El proyecto estrella de la junta, el Espai Barça, puede sufrir otro parón al dispararse su coste

Estrés máximo también en las cuentas del club, que se exponen a unas pérdidas, como minímo, de 150 millones de euros, obligando a acometer grandes reajustes económicos para atenuar el tremendo impacto generado por la pandemia. Y estrés, por supuesto, en la gestión de la directiva, cuyo proyecto bandera -el Espai Barça- puede sufrir otro parón porque su coste se ha disparado de los 600 millones de euros iniciales a los 800 actuales.

Esperando la auditoría

Además, Bartomeu está aún pendiente de aclarar a los socios el resultado de la auditoría por el Barçagate debido al escándalo destapado por la Cadena SER cuando reveló el pago de un millón de euros a la empresa I3 Ventures. Ese millón se pagó, realizado de forma fraccionada para evitar el control de la junta en un contrato, cuyo objetivo inicial era monitorizar las redes sociales, aunque algunas de esas cuentas criticaban a actuales jugadores (Messi y Piqué) y símbolos del club(Guardiola y Xavi) . "Alguien ha metido la mano en la caja", llegó a decir Emili Rousaud, destinado a ser el candidato continuista, pero tuvo que dimitir. El club anunció medidas legales contra el exdirectivo azulgrana.

La fortuna recibida por Neymar (222 millones) se invirtió mal y el club ya no tiene tantos recursos económicos

Todo condicionado también porque el club ha entrado en un escenario preelectoral, que tiene, además, el enorme desafío de diseñar, y con acierto, los últimos años de Messi en el Camp Nou. Con la estrella decidiendo, verano a verano, y de forma unilateral si continúa o no. Su contrato acaba en el 2021, pero si Leo quisiera podría irse al final de este complejo curso, que concluirá a finales de agosto si se puede reanudar la Champions.

El mensaje de Messi

Es Messi, como siempre ocurre en los últimos años, quien marca el mensaje institucional. No solo del equipo sino del club. "También va a ser más raro el mercado y hay que estar fino y acertar para poder mejorar lo que ya tenemos", avisó el capitán en una entrevista a Mundo Deportivo. Fino debe estar el Barça para no equivocarse más en los fichajes porque la fortuna que recibió de Neymar (222 millones de euros) no ha sido nada bien invertida.

"También va a ser más raro el mercado y hay que estar fino y acertar para poder mejorar lo que ya tenemos" (Messi)

Coutinho, el jugador más caro de la historia, está cedido y se le busca destino nuevo. Griezmann, el segundo más caro, sigue sin encajar del todo, y Dembélé, el tercero, vive más en la enfermería que en el campo. Y la responsabilidad no solo corresponde los jugadores sino a quien los ficha. Y, sobre todo, a ese precio. Fino debe estar el Barça para superar el estrés máximo.

Setién y Bartomeu se saludan en la ciudad deportiva del Barça. / FC BARCELONA

1.- Josep M. Bartomeu, último y peligroso año de mandato

Está rodeado Bartomeu de quien quería, pero viviendo un complejo y enrevesado escenario posCovid-19. El club se ha detenido y el presidente, que había trazado una ambiciosa política deportiva en las principales áreas (fútbol, baloncesto) para acabar su mandato a lo grande, se ve maniatado por la pandemia.

Se ha fortificado con su grupo de directivos más fieles para encarar un curso claramente preelectoral

Al inicio del coronavirus, el dirigente provocó la salida de seis directivos, que dimitieron en bloque (Emili Rousaud, Enrique Tombas, Silvio Elías, Josep Pont, Maria Teixidor y Jordi Calsamiglia). Se fueron porque el presidente les invitó a irse. Era a inicios de abril, aunque ahora parece que hayan transcurrido muchos más meses.

Ante su último año, Bartomeu se fortificó con los suyos, renegando de la posibilidad planteada por los dimisionarios de renunciar a su cargo, como sí hizo en su momento Rosell (enero 2014) para darle a él la silla noble del palco del Camp Nou.

El presidente quiere agotar su mandato, dispuesto, además, a silenciar cualquier vía continuista que pudiera salir de su propia sala de juntas. Todo se le ha girado en contra con la aparición del coronavirus, que pone en serio peligro los planes de Bartomeu, obligado a buscar soluciones urgentes para un problema desconocido, que coincide, además, con una temporada en clave preelectoral.

Hay candidatos ya seriamente posicionados (Víctor Font lleva años preparando su proyecto), otros que dudan (Laporta está tentado por pelear de nuevo) y expresidentes que adoptarán una actitud vigilante. Rosell ya ha dicho que mirará quien se presenta y dirá la suya.

Braithwaite, Bartomeu y Abidal. / JORDI COTRINA

2.- Eric Abidal, bajo sospecha

En la primera foto del núcleo de poder del Barça con la plantilla, en plena pandemia, había dos personas pisando el césped de la ciudad deportiva del Barça. Eran Josep Maria Bartomeu (presidente) y Óscar Grau (CEO del club). ¿Y Abidal? No estaba. No salía en la imagen, a pesar de que por su condición de secretario técnico es la persona más cercana (o debía ser) a los jugadores. El nexo entre la estructura directiva y ejecutiva. Pero ni rastro del exdefensa francés en esa visita de cortesía al campo.

En la visita a la plantilla, estaban Bartomeu y Grau. Al secretario técnico ni se le vio en el césped

Desde enero, tras la errática destitución de Valverde, está bajo sospecha. Aquel publicitado viaje a Doha para negociar con Xavi, sin que el técnico extremeño hubiera sido despedido, dejó su figura muy erosionada ante el vestuario. Y ante el presidente. Solo faltó que atacara a los jugadores para provocar la denominada crisis de Instagram cuando Messi le rebatió con dureza.

"He aprendido que las cosas se arreglan de forma interna", dijo el ejecutivo azulgrana en la presentación de Braithwaite, otro de los símbolos de su desconcertante papel en el mercado invernal donde el Barça, aunque parezca mentira, salió debilitado en vez de reforzado.

Abidal, junto a Ramon Planes, su ayudante, le toca ahora la difícil -quizás utópica- tarea de remodelar un equipo, que sirva, además, para cuadrar las cuentas en un depauperado mercado. Y sabe que no se puede equivocar más porque Bartomeu se lleva mal con los directores deportivos: cuatro en cinco años (Zubizarreta, Robert Fernández, Pep Segura y Abidal). Trabaja el francés bajo esa presión y con fecha de caducidad: junio del 2021. En el mejor de los casos.

Òscar Grau y Josep M Bartomeu, en la ciudad deportiva del Barça. / JORDI COTRINA

3.- Òscar Grau, con la tijera en la mano

A Òscar Grau, el CEO del Barça le corresponde reajustar un presupuesto que volaba ya por encima de los 1.000 millones de euros. Hasta que apareció el coronavirus. Entonces, todo cambió. Y los números negros pasaron a ser rojos porque el club ha dejado de ingresar millones de euros desde que se decretó el estado de alarma.

Una primera estimación del nuevo presupuesto estaría en torno a los 800 millones de euros, obligado Grau a ir con la tijera en la mano recortando gastos de cualquier partida, incluyendo, por supuesto, los salarios de los jugadores. Y obligado también a improvisar pagos aplazados