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Manual para hacerse un 'influencer'

Usuarios anónimos se convirtieron en personas relevantes en la red con su talento para crear historias

Las agencias del sector buscan perfiles de gente a quien los seguidores se quieran parecer

Manual para hacerse un 'influencer'

Miguel Carrizo promociona una bebida aperitiva en Instagram. "Embassy time with@aperolspain ��#AperolFullSunParty �� by@cupofcouple"

CARMEN JANÉ / BARCELONA

Lunes, 20 de junio del 2016 - 14:54 CEST

“Un 'influencer' ni se planifica ni se construye. Es alguien con facilidad para crear historias en redes sociales con un tono fresco y auténtico. Los grandes casos de éxito de personajes siempre es porque muestran valores que conectan con mucha gente, son muy naturales, o al menos eso es lo que parece”, explica Marta Alonso, fundadora de la agencia digital Circle Line y autora del libro 'We Instagram'.

Las agencias de publicidad reciben todos los días propuestas de jóvenes con cuentas en Instagram y Youtube que a medida que ganan en seguidores buscan cómo rentabilizarlos haciendo anuncios, cobrando por asistir a presentaciones, escribiendo libros o incluso trabajando en televisión. Pero no siempre se aceptan. “Una vez me presentaron como candidato a un adolescente que tenía varios cientos de miles de seguidores, cada foto en Instagram, unos 10.000 'likes', pero es que la mayoría era de niñas que le declaraban su amor. Con eso no hacemos nada”, comenta Beatriz Portela, de la agencia Okiko Talents, que asegura que pide algo más que un perfil con fotos interesantes para aceptar a un representado. “Es gente que ofrece algo más, que tiene un perfil profesional. Brianda Fitz-James Stuart es ilustradora y 'discjockey'; Miranda Makaroff es diseñadora y actriz… y hace unos vídeos muy divertidos; Miguel Carrizo, que era periodista, es modelo, actor y viajero”

Marta Alonso Pascual en Instagram. Ya puedes participar en el#concursogeneraloptica subiendo una foto/vídeo con tus �� donde saques tu mejor sonrisa

Aunque la reina de la publicidad entre 'influencers' es la moda, cuentas y blogs de cocina, viajes, fotografía o decoración con buena audiencia en redes sociales son muy buscados por las marcas y las televisiones, que han convertido a algunos usuarios, como el estilista Pelayo Díaz, en nuevas estrellas.

Tampoco la publicidad es la única salida. Algunas blogueras e 'instagramers' han aprovechado su influencia para sus seguidores para desarrollar sus propios negocios, como Nina Urgell (567.000 seguidores en Instagram), que ha creado una marca de bañadores. O la bloguera Aida Domènech (Dulceida) y la adolescente Andrea Belver (288.000 seguidores en Instagram), que ya tienen sendos libros dando lecciones sobre cómo vestirse. “Son personas que se convierten en medios de comunicación”, señala Marta Alonso. “No hay otro secreto que ofrecer algo nuevo, ser constante, dialogar con tus seguidores, ser muy activo y estar donde hay que estar, pero de verdad, porque te lo crees. Un 'influencer' vende un estilo de vida, es a quien alguien se quiere parecer. Si en la vida real no te mueves, es muy difícil que llegues a ser prescriptor en la vida digital”.

DINAMIZADORES Y AMPLIFICADORES

El caso de Essena O’Neill, la instagramer australiana que abandonó la red social explicando que todo era pose y postureo, no es muy distinto al de modelos de publicidad o pasarela desengañadas de la industria. Es más, agencias de modelos están enseñando a sus chicas a difundir sus trabajos y a promocionarse en redes sociales, comenta Alonso. “El buen 'influencer' se gana el prestigio poco a poco. Hay quien compra seguidores y quien copia la foto de otros, pero así no se va a ninguna parte, El que vale, se nota”, afirma Portela.

“Yo distingo entre 'influencers', que son pocos; dinamizadores, que son más, y amplificadores, que son muchos. Y luego están los creadores de contenidos, que son todos. La influencia depende de la capacidad de crear opinión. Lo perfecto es encontrar a alguien que aporte este conjunto: generar contenido, crear opinión y amplificarlo, pero esos son poquísimos”, señala María Gamero, de Hello Media.

No le asusta tener que ganarse la titularidad, pero tampoco quiere aburrirse en el banquillo