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ACTRICES CONCIENCIADAS

Susan Sarandon y Geena Davis, activistas de película

Las protagonistas de 'Thelma & Louise' han seguido carreras artísticas diferentes pero están unidas por su compromiso político, activista y feminista

Susan Sarandon y Geena Davis, activistas de película

MGM

Susan Sarandon y Geena Davis, en 'Thelma & Louise'.

IDOYA NOAIN / NUEVA YORK

Domingo, 14 de febrero del 2016 - 20:00 CET

Hace un cuarto de siglo, a las órdenes de Ridley Scott, Geena Davis y Susan Sarandon crearon dos personajes potentes, memorables e icónicos en 'Thelma & Louise', dos mujeres de ficción que inspiraron a muchas de carne y hueso. Desde entonces, las carreras de las dos actrices han seguido caminos diferentes pero algo las mantiene unidas: un infatigable compromiso político, activista y feminista, como si se les hubiera grabado a fuego una de las últimas frases del guion que recibió el Oscar y que pronuncia Thelma (Davis) antes de que el descapotable azul emprenda su salto hacia el final: "Que no nos detengan. Vamos a seguir".

GEENA DAVIS

Para Davis, el papel de Thelma fue revelador. O mejor dicho, la reacción a la película de muchas mujeres. Como recordaba recientemente, esa reacción fue "tan profunda, tan diferente", que le hizo darse "cuenta de las pocas oportunidades que damos a las mujeres de sentirse entusiasmadas y reforzadas por personajes femeninos, de salir encendidas de una película".

Años después, mientras veía entretenimiento con una de sus hijas, Davis se percató de otra realidad que marcaría su vida: la flagrante discriminación que existía a la hora de presentar personajes femeninos en la programación infantil, ya fuera en cine o en televisión. Decidió entonces lanzar una ambiciosa iniciativa de estudio de esa discriminación y para el 2006 creaba el Instituto Geena Davis sobre género en los medios, que se ha convertido en una respetada referencia.

El rigor del trabajo de ese organismo le ha convertido en una voz más que autorizada en el debate, que está ganando en los últimos años renovada exposición pública, sobre el sexismo y la discriminación en Hollywood. Y volvía a alzarla el mes pasado durante el Festival de Sundance, donde recordó que "los personajes femeninos representan menos del 30% de los que aparecen en pantalla, exactamente el mismo porcentaje de los últimos 70 años".

Davis, que acaba de cumplir 60 años y estuvo a punto de entrar en el equipo olímpico estadounidense de tiro con arco para los Juegos de Sídney del 2000, es certera cuando dispara contra ese tipo de discriminación y desde el año pasado organiza en Bentonville (Arkansas) un festival de cine que promueve el trabajo de las mujeres y la diversidad y se precia de ser el único que garantiza la distribución en cines, teatros y vídeos para los trabajos ganadores.

SUSAN SARANDON

Es difícil encontrar alguien más activo en causas progresistas en Hollywood que Susan Sarandon, que ya cuando estaba en la universidad se involucró en el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, en los años 80 viajó a Nicaragua para ayudar a madres y niños necesitados y a principios de este siglo, con su entonces esposo Tim Robbins, se opuso fervientemente a la guerra de Irak.

Su activismo no conoce fronteras de causas y, además de haber organizado la Fundación Caritativa Susan Sarandon (con la que ha apoyado al instituto de Davis y otros grupos que trabajan en derechos de la mujer, libertades civiles o lucha contra la pobreza), ha sido activa en campañas y acciones por la igualdad de derechos de los homosexuales, de ayuda a los sintecho, contra el racismo o a favor de los jóvenes y de los ancianos. Es también embajadora de buena voluntad de Unicef.

Más activa que Davis en lo que a carrera de cine se refiere desde que la 'road movie' feminista de Scott les puso a las puertas del Oscar (que les arrebató Jodie Foster por 'El silencio de los corderos'), Sarandon se toma muy en serio la selección de algunos proyectos, como demostró con el papel que sí la llevó al Oscar, el de la hermana Helen Prejean en 'Pena de muerte', tras el que se involucró en la lucha contra la pena capital. "Tienes que ser consciente de lo que dice una película y de la responsabilidad de elegir trabajos", decía el año pasado a 'Variety', alertando de guiones que "refuerzan actitudes racistas, sexistas u homófobas".

A los 69 años, Sarandon no demuestra ninguna intención de detenerse y estos días la mujer que llegó a pedir que en las elecciones estadounidenses hubiera monitores internacionales está volcada de lleno en el apoyo a la campaña presidencial de Bernie Sanders, el veterano senador que hace sombra a Hillary Clinton, a la que ella nunca ha perdonado el voto a favor de la invasión de Irak.

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