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El político holandés xenófobo Wilders, condenado por discriminación pero absuelto de incitar al odio

La sentencia, que no acarrea ninguna pena ni sanción, ha sido calificada por el ultra de "locura"

SILVIA MARTINEZ / BRUSELAS

El ultra holandés Geert Wilders.

El ultra holandés Geert Wilders. / REUTERS / LASZLO BALOGH

Los holandeses acudirán a las urnas en marzo de 2017 a elegir a su nuevo primer ministro y uno que sigue figurando en todas las quinielas, pese a sus reiterados encontronazos con la justicia, es el líder ultraderechista del Partido por la Libertad (PVV), Geert Wilders. Este viernes un tribunal holandés le ha considerado culpable de un delito de insultos y mensajes discriminatorios contra los holandeses de origen marroquí. Pero los jueces consideran suficiente castigo la condena y no le impondrán ninguna sanción.

No es la primera vez que el líder antimusulmán de la cabellera rubio platino cuyo partido se sienta en el Parlamento Europeo junto al Frente Nacional de Marine Le Pen termina ante los tribunales por sus arengas racistas y xenófobas. En ocasiones anteriores, sin embargo, no había llegado a ser condenado. En esta ocasión el panel de tres jueces que le ha juzgado ha sentenciado que sus comentarios y reivindicaciones de “menos marroquíes” lanzadas durante un mítin en marzo de 2014 fueron “humillantes e insultantes para la población marroquí”.

Según ha quedado de manifiesto durante el juicio, Wilders preguntó a sus seguidores durante el mitín celebrado tras las últimas elecciones municipales si querían tener “más o menos” marroquíes en el país. La respuesta del enforverizado público fue la de “menos, menos” y el ultraderechista respondió con una arenga en la que prometía encargarse de ello y de la que no se arrepiente. “Holanda tiene un problema y se llama marroquís”, respondió durante su única intervención en el juicio subrayando que se refería a los delincuentes y que sus palabras se enmarcan dentro de su derecho a la libertad de expresión.

CULPABLE PERO SIN MULTA

Sus explicaciones no han convencido al tribunal que ha terminado condenándole –“nadie está por encima de la ley” y “un crimen no puede estar protegido por la libertad de expresión”, ha dicho el presidente de la corte Hendrik Steenhuis- pero no de todos los delitos que le acusaba la fiscalía. Los jueces le absuelven del delito de incitación al odio y no le impondrán ninguna sanción porque consideran que el estigma es suficiente castigo. La fiscalía había solicitado una multa de 5.000 euros por “sus humillaciones deliberadas y la incitación a la discriminación” de los marroquíes como grupo pero finalmente los jueces han optado por no castigarle pecuniariamente.

Wilders, de 53 años y casi dos metros de estatura, no ha acudido a los juzgados a escuchar el veredicto pero sí ha anunciado a través de sus abogados que recurrirá la condena –tiene 14 días para hacerlo- y ha calificado a través de una red social de “locura” la decisión de unos jueces a los que acusa de odiar a su formación. “Los tres jueces han declarado que los marroquís son una raza y me condena a mí y a la mitad de los holandeses”, ha advertido a través de su cuenta de tuiter.

Poco después echaba más leña al fuego contra marroquíes y jueces a través de un videomensaje. “Mientras que anteayer decenas de solicitantes de asilo marroquís aterrorizaban autobuses en Emmen sin tener que pagar ninguna multa un político que ha hecho una pregunta sobre menos marroquís ha sido condenado. Holanda se ha convertido en un país enfermo”, ha advertido acusando a los jueces que le han condenado de restringir la lilbertad de expresión de millones de holandeses. “Nadie confía en ustedes pero nunca me quedaré callado y no serán capaces de detenerme ha dicho”.

A LA CABEZA EN LOS SONDEOS

De hecho, Wilders ha aprovechado la notoriedad pública que le ha dado la sentencia para continuar defendiendo sus opiniones y hacer campaña: “los marroquís no son una raza y las personas que critican a los marroquís no son racistas. Ni yo ni mis votantes somos racistas”. A tres meses de las elecciones generales, las últimas encuestas apuntan a que el PVV puede estar en disposición de obtener un 20% de los votos. Actualmente la formación cuenta con 15 escaños en el parlamento holándes y según dos encuestas recientes podría obtener , si las elecciones tuvieran lugar hoy día, diez más que su rival más cercano como es el partido liberal VVD y situarse en una horquilla cercana a la treintena. El actual primer ministro y jefe de filas de los liberales, Mark Rutte, ya ha advertido que no pactaría en un futuro con el PVV a menos que Wilders de marcha atrás en sus declaraciones.

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