Ir a contenido

UNA historia de gràcia... Casa Fuster

La vivienda más elegante y cara de la ciudad

El edificio modernista de los Jardinets, hoy hotel de lujo, albergó las oficinas de la Falange

MARTA ALCÁZAR / Barcelona

«Darrera aquesta porta visc, però no sé, si en puc dir vida». Estas líneas del poema Una closa felicitat és ben bé el meu nom escribía Salvador Espriu desde su piso del número 132 del paseo de Gràcia. El poeta compuso allí, en la Casa Fuster, gran parte de su obra: vivió en ella entre 1942 y 1972, según confirma la oficina del Any Espriu 2013.

El último proyecto de Lluís Domènech i Montaner fue un regalo del empresario mallorquín Mariano Fuster a su esposa, Consuelo Fabra, hija del marqués de Alella. De hecho, las iniciales de ella figuran en la pared de la calle de Jesús. Levantada entre 1908 y 1911, fue la vivienda más cara de Barcelona de la época. La fachada de mármol blanco, el bosque de columnas de la planta baja y las vistas del trazado completo del paseo de Gràcia desde su azotea avalan el gasto.

Sala de baile

«Una vecina me habló de su admiración por la sala de baile El Danubio Azul en los años 50 y un antiguo trabajador del edificio, de los cafés de Espriu y Manuel de Pedrolo», recuerda César Royo, subdirector del ahora Hotel Casa Fuster. La finca pasó por distintas manos mientras era testigo de los avatares de la ciudad. El Café Vienés se convirtió en punto de encuentro de la esfera intelectual barcelonesa mientras por las plantas superiores pasaban el consulado de la Alemania de Hitler; la sede central del POUM, en 1936, y, tras la guerra civil, la Falange y el Auxilio Social.

El inmueble estuvo a punto de desaparecer en 1962, cuando la Empresa Hidroeléctrica Ribagorzana (Enher) lo compró para construir un moderno rascacielos que se iba a llamar torre Barcelona. Una campaña en defensa del patrimonio urbano, liderada por personalidades como Oriol Bohigas y por la revista Destino, consiguió detener el proyecto.

Convertido en hotel gran lujo desde el 2004, la reforma de la cadena Hoteles Center, en colaboración con la oficina municipal de Patrimonio, recuperó el esplendor de las primeras décadas.  Últimamente, ha sido escenario de rodajes así como de ciclos de jazz, en los que ha tocado Woody Allen. El cineasta se interesó por el lugar porque «se llamaba igual que su médico», confesó a Royo.

0 Comentarios