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Dudas sobre el bloque decano del Eixample

El banco propietario asegura que venderá la Carboneria, cuya construcción data de 1864

MARTA ALCÁZAR
BARCELONA

El enorme globo de fantasía que decora una de las fachadas del chaflán de la calle de Urgell con Floridablanca eleva la mirada de los transeúntes. Pocos saben que el colorido mural pertenece al primer edificio de viviendas del Eixample, según el arquitecto y profesor de la Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Barcelona (ETSAB) Enric Granell. Sus ventanas están tapiadas, después de que en febrero fueran desalojado un centro okupa.

El futuro de la Casa Tarragó, más conocida como la Carboneria, está en manos de su propietario actuales, Barclays, que lo adquirió tras la quiebra de FBEX Promo Inmobiliaria. Fuentes del departamento de Gestión de Activos Adjudicados del banco sostienen que lo venderán.

El inmueble no está catalogado por Patrimonio, lo que hace temer por su derribo. Varias voces, incluida una proposición de ERC, quieren evitarlo. «Independientemente de que esté catalogado o no, tiene un valor histórico. Aprovechémoslo en lugar de sustituirlo por otro sin interés», dice Pep Sala, presidente de la Associació de Veïns de Sant Antoni.

Abierto a los cuatro vientos

El número 30 de la calle de Urgell comparte antigüedad con tres edificios de la esquina de Roger de Llúria con Consell de Cent, aunque Can Tarragó solicitó antes el permiso de obras, el 2 de enero de 1864. Su construcción, a cargo de Antoni Valls Gali, tuvo que adecuarse al nuevo barrio de Cerdà tras el derribo de las murallas. Por ello, la fachada delantera encaja con el trazado cuadricular mientras la trasera mira a un antiguo camino de ronda.

Al ser el primer inmueble de la zona, está abierto a los cuatro vientos y no entre medianeras como es habitual en el Eixample. Fue destinado a viviendas y, en los 50, fue la carbonería del barrio. Los últimos cinco años ha sido un centro social okupa.

Granell ha presentado un estudio sobre la relevancia histórica de Casa Tarragó. «Pensar en Barcelona como un conjunto modernista es absurdo. Estamos hablando de un edificio construido 25 años antes del modernismo», recuerda.

El ayuntamiento ha asegurado que una comisión de Patrimonio estudiará su catalogación. Albert Garriga, de Mobles Garriga, comercio centenario de los bajos de la Carboneria, no lo ve claro: «No creemos que lo mantengan en pie», señala.

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