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Kiko Rivera confiesa en 'GH Dúo' su adicción a las drogas, ya superada

El concursante se abrió en canal ante la audiencia y desveló que consumía cocaína, hachís y marihuana

Sergio L. Merillas

Kiko Rivera en ’GH Dúo’.

Kiko Rivera en ’GH Dúo’.

Telecinco emitió anoche la primera entrega de 'GH Dúo: Límite 48 Horas'. Una gala marcada por la creciente tensión en la casa de Guadalix de la Sierra y por la salvación de Fortu e Ylenia de las nominaciones, pero sobre todo, por la impactante confesión de Kiko Rivera. El concursante se abrió en canal ante la audiencia de Telecinco, puso fin a las especulaciones y reconoció abiertamente que ha sufrido adicción a las drogas. 

En concreto, el hijo de Isabel Pantoja confesó que ha estado enganchado a la cocaína, al hachís y a la marihuana. "En determinado momento de mi vida, y de ahí viene en gran parte mi depresión, tuve adicción a las drogas", reconoció el concursante, que pudo superar este problema gracias al apoyo de su madre, pero sobre todo, de su mujer Irene Rosales, junto a quien participa en el reality. 

"Ella se puso firme y me enderezó. Me costó lo más grande, pero desde hace un año y medio ya soy una persona limpia. Hoy en día sigo con mi tratamiento, sigo haciéndome mis pruebas y sigo cumpliendo con lo que debo de hacer", relató Kiko, que decidió compartir su testimonio con la audiencia para darle las gracias a Irene y ayudar a otras personas que puedan encontrarse en su misma situación. 

Kiko: "Consumía hachís y marihuana a diario"

Jorge Javier Vázquez no dejó pasar la oportunidad para realizarle una pequeña entrevista al concursante. El presentador quiso conocer qué fue lo más duro del proceso de desintoxicación, y la respuesta de Kiko fue clara: "Cuando se lo conté a mi familia al completo. Hachís y marihuana consumía todos los días, la cocaína no. Eso influía en que no lo daba todo en mi trabajo, para mí era pegarme una fiesta". 

"Imagínate cómo fueron las primeras semanas. Pasar de hacer algo que hacía todos los días durante muchos años... Lo pasé muy mal. Hablo de temblores, sudores fríos, mal humor", añadió Kiko mientras Irene asentía: "Le dije que no podía más, estaba agotada. No quería esa vida a mi lado, aunque lo dejaramos le iba a ayudar porque es el padre de mi hija. Contárselo a su madre fue lo más duro".