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Eran exactamente las 22.59.39 de la noche del miércoles. La reportera Verónica Sanz nos mostraba algunos de los proyectiles que lanzaban los grupos violentos, muchos de ellos encapuchados. Curiosamente, La Sexta, una cadena privada, era la única de ámbito estatal que montó un programa especial y que estaba al pie del cañón –nunca mejor dicho– informando desde el escenario de la batalla. En TVE-1 estaban dando Masterchef celebrity. Solo cortaron para dar un flash del combate, y luego para conectar con el extraño y breve mensaje de Quim Torra. Pero enseguida volvieron al show culinario. En TV-3 alargaron un poco el TN vespre con imágenes de la Gran Via incendiada, y enseguida dieron paso al APM, programa de ji ji ja já. O sea, las cadenas públicas (TVE'-1 y TV-3) relegaron la ardiente actualidad a sus segundos canales, de escasa audiencia, como el Canal 24 horas o el 3/24. Es decir, en el caso de TVE, sus jefes tenían dos opciones para ofrecer a sus comensales esa noche del miércoles pasado: o la piedra, el fuego y la batalla campal en las calles, o el show enlatado de los famosetes con delantal. Eligieron para su primer canal el entretenimiento en lugar de informar en directo sobre los excepcionales y graves sucesos que estaban sucediendo en la segunda ciudad más importante del Estado.

Una piedra en el tsunami (leer noticia)