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Ha coincidido el estreno de Todo es mentira con el anuncio de que Mediaset va a eliminar todos los informativos de la cadena Cuatro. O sea, dado que no pueden con La Sexta –su competidora del otro imperio, Atresmedia–, han decidido seguir aquella sabia advertencia de Napoleón cuando decía: «Hay batallas que solo se ganan huyendo». Efectivamente. En realidad, Bonaparte se refería a lo insensato que resulta guerrear contra señoras, en concreto contra su esposa la tremenda Josefina que, cada vez que discutían, él siempre tenía que huir y salir por piernas. Pero la cita es extrapolable y pertinente. Paolo Vasile, gran padrino de Mediaset España, es un hombre pragmático. Es muy consciente de la televisión que sabe hacer, y la que no sabe hacer. Su terreno, en el que es imbatible desde hace 25 años, son los realities, las ratomaquias, los docu-soaps o sopicaldos de realidad alterada sobre criaturas a sueldo; y el canibalismo entre colaboradores. Este es su campo, y su negocio. De ahí su decisión sobre Cuatro: dejémonos de información, de periodismo, y de comunicación con pretensiones, y metamos ahí las papillas que no caben en T-5, ya sean tróspidos o Gipsy Kings. Y en este clima le han dicho a Risto Mejide que se meta en la hora de la sobremesa con Todo es mentira.

Fuera informativos, pongamos a Risto (leer noticia)