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Pasar el verano delante de la tele es una actividad que desaconsejo. Televisivamente hablando, agosto es un mes todavía más tremendo que el resto de los otros once. A veces, no obstante, se pescan momentos. En el programa que ha estrenado Oriol Parreño en TV-3 (Tot anirà bé) le he visto tumbado en la camilla de un psicólogo. Oriol interpreta a un guionista de la tele y de la radio estresado completamente. Una cosa tremenda. Y verbaliza su angustia y agobio diciendo: «No me gusta nada de lo que escribo. Cuando entrego un guion, pienso que cuando lo lean me mandarán a los Mossos d’Esquadra, por estafador. Soy un bluff. Tengo el síndrome del impostor». ¡Ah! Es interesante, y valeroso, decir esto en TV-3. La estafa y la impostura ahora son una constante en esa cadena.

El síndrome del impostor (leer noticia)