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Sabíamos que el imperio Mediaset se había instituido hace tiempo en oenegé de criaturas carne de cañón sin oficio ni beneficio. Gente que aguarda en los subsuelos de Tele 5 y aspiran a ser relleno en ratomaquias y realitys. Es un material rustible que alberga la ilusión de ir sobreviviendo gateando por la jaula y haciendo posturas. Bien mirado, Mediaset cumple una función social: evita que todo este personal acabe en el paro o en la indigencia más absoluta. Ahora este imperio ha ampliado su acción benéfica y comienza a instituirse en puerta giratoria de políticos caídos en desgracia o dimitidos. Por ejemplo, Cristina Cifuentes ha fichado por el programa de Ana Rosa. Su primera intervención ha sido, como es natural, contra Sánchez, por haber abrazado a Iglesias sin haberlo comunicado previamente a Felipe VI. Según ella, es una falta de educación y un ejemplo de mal gusto. O sea, en política no abraces a nadie si la Monarquía no te da permiso.

Mediaset, puerta giratoria de políticos (leer noticia)