24 oct 2020

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Catalunya se ha despertado hoy viernes sin la habitual banda sonora cotidiana de las cafeteras de los bares, con las terrazas desmontadas y 44.000 persianas bajadas. Algunas abrirían más tarde para tratar de despachar lo que pudieran en formato para llevar ('take away'), desde cafés a bocadillos o platos en toda regla, pero con pocas esperanzas de que esa vía les permita la supervivencia. La indignación del sector ante el cerrojazo de 15 días impuesto a la restauración por el Govern para tratar de frenar la pandemia se ha traducido a mediodía en una concentración que ha llenado la plaza de Sant Jaume de Barcelona. Un millar de afectados, desde empresarios hasta friegaplatos, de todos los colores políticos y nacionalidades, unían sus gritos por una misma causa: protestar contra la "criminalización" del sector, reclamar la marcha atrás de una medida que consideran "más política que sanitaria" y exigir ayudas de rescate efectivas. Los 40 millones de euros ofrecidos por la Generalitat apenas cubren un 5% de los 780 millones de pérdidas que sumará el actual cierre, según estima Pimec.

La restauración saca a la calle su rechazo frontal al cerrojazo en Catalunya (leer noticia)