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Lo de la mañana de este lunes frente a la oficina del BBVA en el paseo de Gràcia era una fiesta en toda regla. Alegría, cánticos, abrazos sentidos y confeti. Verde esperanza, por supuesto, el color de la PAH. No era para menos. Celebraban el rescate de los dos puntos a sus ojos -y ellos son sus impulsores- más importantes de la Ley 24/2015, suspendida por el PP: el alquiler social obligatorio para parar los desahucios de grandes tenedores, y la cesión obligatoria de la vivienda vacía de estos. "Hemos hecho posible lo imposible. A partir de hoy, los 55 desahucios diarios que se ejecutan en Catalunya tienen que ser cosa del pasado", ha señalado Lucía Delgado, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, una de las tres entidades que promovió la ley catalana contra los desahucios y la pobreza energética aprobada en el 2015 por la Generalitat, "enterrada" a los seis meses por el recurso presentado por el gobierno de Mariano Rajoy y hoy resucitada.

Las entidades sociales exigen que se reactive la resucitada ley catalana contra los desahucios (leer noticia)