Nirvana se sienta junto al timón con mirada resabiada de Capitán Pescanova. Lleva chubasquero chillón, una concha marina al cuello y cara de tirarte por la borda si le ofreces una Biodramina. Ahora mismo el barco da más vaivenes que Victoria Abril. Pero Nirvana mira al horizonte sin inmutarse, como si estuviera en un capítulo de 'Vacaciones en el mar'. Ahí donde la ves, ha hecho más kilómetros que una infanta para vacunarse. Habrá navegado 10.000 a cuatro patas. “¡Guau!”. Tras dos horas de oleaje, se lo acabas diciendo tú a ella.

La perrita marinera que avista ballenas por Barcelona (leer noticia)