23 oct 2020

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Llegó Luis Suárez hace seis años de manera furtiva, entrando en el Camp Nou sin que nadie lo viera, sancionado como estaba por la FIFA por su mordisco a Chiellini. Y se marcha gratis (el Atlético pagará seis millones de euros, pero en variables). Gratis y emocionado, con infinitas lágrimas en los ojos, dejando un rastro espectacular de goles y una conexión con Messi, que trasciende más allá de lo futbolístico. Es tan íntima que el capitán se queda solo en un lugar, el Barça, donde ya no quería estar más. Deja huérfano a Messi y sin dueño al 'nueve', un dorsal cargado de leyenda.

Luis Suárez se va llorando y sin rencor (leer noticia)