21 oct 2020

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"EL ENTRENADOR NO ME QUERÍA"

Luis Suárez se va llorando y sin rencor

"Me voy con la sensación de que he cumplido. El entrenador no me quería, te cuesta, es difícil"

"Si el club piensa que hasta aquí llegó, hay que aceptarlo. Si el jugador te dice que ya no más, también"

Marcos López

Luis Suárez se despide con una rueda de prensa. / FC BARCELONA

Llegó Luis Suárez hace seis años de manera furtiva, entrando en el Camp Nou sin que nadie lo viera, sancionado como estaba por la FIFA por su mordisco a Chiellini. Y se marcha gratis (el Atlético pagará seis millones de euros, pero en variables). Gratis y emocionado, con infinitas lágrimas en los ojos, dejando un rastro espectacular de goles y una conexión con Messi, que trasciende más allá de lo futbolístico. Es tan íntima que el capitán se queda solo en un lugar, el Barça, donde ya no quería estar más. Deja huérfano a Messi y sin dueño al 'nueve', un dorsal cargado de leyenda.

Se mordió la lengua Suárez, quien midió cada palabra para ser elegante en su despedida del Camp Nou

Empezó a hablar y rompió a llorar. No pudo ni articular la primera frase. "Es muy difícil para mí. No tengo nada preparado", admitió bajando la cabeza, incapaz de contener tanta lágrima. "El club confío en mí en el 2014. Sabía en las condiciones que venía por un error que había cometido", ha reconocido, rodeado de los cuatro capitanes: Messi, Busquets, Piqué y Sergi Roberto. Tampoco Jordi Alba ha querido perderse la despedida del uruguayo.

Se mordió la lengua. No quiso decir lo que sentía. Prefirió ser elegante en su despedida para no ensuciar la extraordinaria historia de goles que ha construido en el Barça. Bartomeu le dijo que el Camp Nou sería "siempre" su casa y él replicó diciendo que "siempre sería un culé más". Estuvo más diplomático que nunca Suárez, consciente de que se le esperaba volcánico e impulsivo.

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Los mensajes de Luis

Pues, fue todo lo contrario, revelando, eso sí, su malestar ("se han filtrado cosas que a uno le indigna"), aunque midiendo cuidadosamente cada palabra, pero dejando mensajes. "Hay que aceptar que no cuentan contigo, igual que si es el jugador el que quiere irse", ha dicho.

Hablaba de que él asume su adiós. Y el Barça, sin embargo, no asumió ni aceptó ni toleró la marcha de Messi amparándose en su contrato. También el uruguayo tenía un año más de contrato y no le sirvió para quedarse. "Si el club piensa hasta acá llegó, hay que aceptarlo. Pero también cuando el jugador te dice que no quiere más", ha añadido el tercer máximo goleador en la historia del Barça.

Deja el uruguayo que los goles hablen por él. Y cada día que pase el recuerdo de su legado provocará más nostalgia por mucho que Suárez siga sin entender porque "el entrenador" (no citó a Koeman por su nombre en ningún momento) no le quiso incluir en el nuevo proyecto del Barça. Simeone, en cambio, le recibe con los brazos abiertos. "Cada jugador tiene su despedida. Y me lo tengo que guardar para mí", ha precisado el uruguayo.

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"Que mis hijos me hayan visto levantar trofeos y jugar al lado del mejor jugador de la historia para mí va a quedar siempre en el recuerdo" 

El uruguayo estuvo rodeado de los cuatro capitanes y Jordi Alba, con quienes posó en una foto sobre el mismo césped del Camp Nou con todos los trofeos que ha ganado. "Que mis hijos me hayan visto levantar trofeos y jugar al lado del mejor jugador de la historia para mí va a quedar siempre en el recuerdo", ha recordado el nuevo jugador del Atlético de Madrid.

Cuando le preguntaron si tenía algo que reprocharse, Suárez se preguntó a sí mismo. "¿Reprochar algo? ¿Yo? ¿O a...?", ha dicho mirando a la silla del presidente Josep Maria Bartomeu, quien anunció que le encantaría hacer "un partido de homenaje" para despedir "a una leyenda" como el uruguayo. "Nada que reprocharme", se respondió a sí mismo el ya nuevo delantero rojiblanco, quien dijo que su gesto hacia el dirigente había sido "en tono de broma y que la gente lo agarre como quiera". 

"Me siento orgulloso de los seis años que viví en el Barça. Tengo que cambiar el chip y disfrutar de la nueva etapa"

"No era fácil aceptar eso. Me llevo amigos, se va un ser humano que tiene sentimientos. Esté donde esté habrá un culé más", ha dicho el delantero uruguayo, cuyo discurso quedaba interrumpido. Tenía el corazón roto. Y no quería ocultarlo. No paraba de llorar Suárez. "Me debo sentir orgulloso de los seis años que viví en el club. Tengo que agradecer al Barça lo que viví. Tengo que cambiar el chip y disfrutar de la nueva etapa", ha añadido luego.

 

Se va Luis Suárez, uno de los mejores delanteros que ha tenido el Barça a lo largo de su historia. Solo Samuel Etoo, en los últimos años, resiste la comparación con el uruguayo, que se despidió en un acto institucional en el Camp Nou. Se va al Atlético, pero deja seis años llenos de goles en el Camp Nou, mientras Simeone se sale con la suya haciéndose con un 'nueve' de clase mundial. En la recta final de su carrera. Tiene 33 años. Al que deberá, eso sí, construir un ecosistema particular para no castigar aún más su castigado físico: dos operaciones en la rodilla derecha en los últimos meses (mayo 2019 y enero 2020).

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" El club confío en mí en el 2014, sabía en las condiciones en que venía por un error que había cometido. No era fácil aceptar eso"

Al final, esa conexión con Messi ha sido, curiosamente, el origen de su final en el Camp Nou. Por encima incluso de jerarquías en el vestuario. Era un asunto futbolístico. Y así lo ha entendido Ronald Koeman, incluso antes de llegar al banquillo. Su adiós, aunque él se resistiera a admitirlo, era el símbolo del cambio. Sin su salida, no se visualizaba la reconstrucción necesaria. "Fue un mes de locos. Se han inventado cosas, se han filtrado cosas que a uno le indigna", ha admitido.

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"¿Platos rotos¿ Cada jugador tiene su momento. Si el club piensa que hasta acá llegó, hay que aceptarlo. Cuesta, es díficil, son momentos raros, uno tiene familia. Pero hay que aceptar la realidad"

Por eso, el técnico le comunicó, en una breve llamada telefónica, que no contaba con él. Después, a través de los hechos, el técnico certificó ese plan inicial. Tres partidos de pretemporada, tres descartes del uruguayo, que no jugó ni un solo minuto con la camiseta azulgrana. "Cuando me lo comunica el entrenador me lo esperaba porque ya se había dicho antes. Puedo aceptarlo. No tengo ningún problema en dar un paso al costado", ha reconocido el delantero. "Todavía no he digerido la despedida, pero no me imagino jugar contra el Barça".

En ese mes de "locos", como él mismo ha reconocido, Suárez ha tenido que ir procesando muchas cosas. "¿Si he pagado los platos rotos? Cada jugador tiene su momento. Si el club piensa que hasta acá llegó, hay que aceptarlo como cuando el club te dice que no cuenta contigo. Cuesta, es difícil, son momentos raros, uno tiene familia. Pero hay que aceptar la realidad", ha admitido.

Amigos del mate

El último partido con esa zamarra fue el 2-8 de Lisboa, donde, precisamente, marcó un gol. Uno de muy Suárez. Definición precisa y certera, algo que le había abandonado en los últimos cincos años fuera de casa en la Champions. Esa relación futbolística con Messi, que fue clave en sus primeros cuatro años, unida a la fusión atómica con Neymar, que alumbró la MSN, una delantera que permanecerá para siempre en la historia, se había ido deteriorando.

No se deterioró entre ellos, más unidos que nunca sino porque el equipo, como se vio primero con Valverde y luego con Setién, no podía sostenerse sobre esos dos delanteros que vivían en un universo aparte en el aspecto táctico. La relación personal, en cambio, fue creciendo hasta convertirse en socios de ataque, vecinos de Castelldefels y amigos para siempre, unidos por el mate, esa bebida que es una forma de vida.

"Leo sabe lo que pienso yo. Y yo sé lo que pienso él. Somos lo bastantes grandes para que nos demos consejos. Leo sintió cosas raras porque uno se va y a un rival directo. Pero no cambiará nuestra relación ni mezclaremos sentimientos por enfrentarnos", ha dicho el uruguayo. 

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" Leo sabe lo que pienso yo. Y yo sé lo que pienso él. Somos lo bastantes grandes para que nos demos consejos. Leo sintió cosas raras porque uno se va y a un rival directo"

Pero el Barça, aunque Suárez quería quedarse, entendió que el tránsito del Barça de Messi al Barça con Messi necesitaba de la salida de su compinche. Aunque eso implique reforzar al Atlético, uno de los rivales directos, tanto en la Liga como en la Champions. Era, además, una necesidad económica, incapaz el club azulgrana de soportar su salario en el fútbol pospandemia. Y el uruguayo, en contra de su voluntad, abandona el Camp Nou, el estadio donde se colaba siendo un joven (tenía 16 años), acompañado por Sofia Balbi, entonces novia, ahora su esposa, para poder verlo por dentro.

"En mi despedida no le voy a dar el gusto a nadie. Ya se especulaba mucho con los jugadores que iban a salir. Pero yo ya lo había aceptado. No tenía ningún problema y quería llegar a un buen final como se ha llegado", ha confesado el ya exdelantero azulgrana, recordando que ahora el Barça "tiene más variedad y más alternativas para rotar en el Barça. Va a ser un año muy bueno y que los jóvenes puedan aprovechar esa oportunidad", ha añadido.

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"¿Reprochar algo? ¿A mí? ¿O a...? Nada, no tengo nada que reprocharme. Puedo hacer mucha autocrítica en la Champions"

Se marcha Suárez tras haber sido fundamental en la construcción de la MSN. Llevaban Messi y Neymar un año de convivencia en el Barça de Tata Martino (13-14), pero sin hablar el mismo lenguaje futbolístico. Eran idiomas distintos y hasta contradictorios, alejados de cualquier química.

"Cuando uno llega al Barcelona, decían: 'cuidado con Leo' Y resulta que ahora a Leo le hace mal el delantero", afirma el uruguayo

Llegó Luis y, tras unos meses de aprendizaje, los tres se fusionaron de tal manera que hicieron el Barça de Luis Enrique en una máquina perfecta, como revela el triplete del 2015, transformado el tridente en una marca futbolística que permanecerá, y para siempre, en la memoria del fútbol mundial.

Ahora, abandona, muy a su pesar, su casa de Castelldefelfs y las largas mañanas de mate con Messi cruzando confidencias sobre sus hijos en esos viajes, que solían hacer juntos, camino de la ciudad deportiva. Si aparecía Leo, luego llegaba Luis. O al revés. Eran dos personas en una sola.

En ese aspecto recordó un mensaje que recibió nada más pisar el Camp Nou. "Cuando uno llega al Barcelona, decían cuidado con Leo, los delanteros... Y resulta que ahora a Leo le hace mal el delantero. Somos conscientes de que intentamos hacer lo mejor", ha dicho el ya exjugador azulgrana. 

Llegó llorando; se va llorando

Pero desde hoy, Suárez se convierte en el nuevo soldado del 'cholismo', otra manera de entender el juego, igualmente de enraizada en un delantero que ha triunfado allá por donde ha pasado. Terco y obstinado como ha sido siempre para demostrar que el gol no entiende de culturas. Marcó en Uruguay, marcó en Holanda, marcó en Inglaterra, marcó en España. Primero con el Barça y ahora también marcará con el Atlético.

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"Si he llegado a algún sitio es porque soy muy terco. Nunca bajo los brazos. La gente se sorprende de que en el minuto 90 aún siga presionando. Yo vivo el fútbol así porque nunca me regalaron nada", comentó a este diario. Así ha llegado a ser uno de los mejores nueves del Barça, un club por donde han desfilado famosos goleadores. No tuvo la fantasía de Romário, un delantero de dibujos animados, ni el impacto extraterrestre de Ronaldo. Pero quedan sus goles como legado de un delantero histórico.

"Me atrae mucho este desafío, será algo lindo", ha dicho sobre su futuro en el Atlético. "Me siento capacitado para seguir compitiendo en la Liga. Y más después del último año mío con la lesión. Me voy de la forma que me voy, a seguir compitiendo. Con nueva ilusión, con nuevos objetivos", ha dicho tras reconocer que ha charlado con Simeone y con Griezmann sobre lo que le espera a partir de ahora en el Metropolitano.

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"Me voy para seguir compitiendo. Me voy con mucha ilusión y expectativas. El Atlético siempre estuvo peleando por la Liga y refleja que es un equipo competitivo y ambicioso"

"Todo el mundo sabe donde me voy. Quiero seguir demostrando que podía seguir compitiendo. Si no es en el Barcelona, pues en otro club", ha subrayado el nuevo delantero rojiblanco. "He hablado con Diego y con Antoine. Me voy con mucha ilusión y expectativas. Siempre estuvo peleando por la Liga y refleja que es un equipo competitivo y ambicioso. Espero conseguir algo importante en un nuevo equipo", ha comentado el uruguayo. 

Llorando llegó Suárez al Barça hace seis años. Llorando se va ahora Suárez del Camp Nou.