07 jul 2020

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Me llaman de Sanidad. O de Epidemiología, si tal cosa existe. O del CAP. O del 061. Ya he perdido la cuenta. Quieren saber si estoy bien. Sí, estoy bien, digo. "¿Fiebre, tos, malestar?". No, no tengo nada de eso. Estoy bien. Me dicen de acuerdo y cuelgan. Hablo un poco más con mi doctora, que también es amiga, y no hago sino preguntarle cuando podré abandonar este espacio invertebrado y fósil al mismo tiempo, este tiempo incierto que cae encima como la losa pesada de una tumba medieval. Bueno, no le digo todo eso, por supuesto, porque no es el momento, pero sí que pregunto con insistencia cuando podré salir. Catorce días.

Boccaccio ya lo dijo (leer noticia)