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En el 300 de la calle de Aragó, un coqueto palacete modernista acogió desde el año 1951 la Clínica de Santa Madrona, una de las principales maternidades de la Barcelona de la época. En ella dio a luz la suegra de Nieves Sierra, quien todavía vive en el edificio de enfrente, en el señorial pasaje de Méndez Vigo, igual que sus hijos y nietos. Al cerrar la clínica, en 1983, derribaron el palacete y en su lugar levantaron una imponente torre de oficinas. Tuvo ese (tranquilo) uso -fue la sede de Carburos Metálicos-, hasta hace pocos años. Tras un año de obras, en agosto del 2017 el edificio reabrió convertido en el OD Barcelona, hotel de cinco estrellas que lleva "la organización de eventos musicales en su ADN", según palabras de su director. Hasta ahí, un ejemplo más del devenir de la ciudad.

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