Ir a contenido

Hasta el último momento hubo llamadas al más alto nivel para intentar parar la tercera orden de desahucio contra Juan y Livia, un matrimonio con tres hijos, uno de ellos menor de edad, que llevaba 12 años pagando 1.000 euros por un piso de la Travessera de Gràcia de Barcelona y que no pudo asumir el aumento de 300 euros que le exigía la propiedad. Ni el hecho de que la familia tenga asignado un piso de la bolsa de alquiler social del ayuntamiento para entrar a vivir el 15 de enero ni la proximidad de la Navidad impidió que, ante un impresionante dispositivo de 12 furgonetas de los Mossos, se ejecutara este viernes un desahucio que se ha convertido en referente de la lucha ciudadana contra los abusos del alquiler.

Desahucio con cargas policiales y riña política en Barcelona (leer noticia)