21 oct 2020

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La ciudad que sepa cuidar de sus mayores, de sus niños y de las personas con discapacidad. Ese será un buen lugar, al margen de monumentos, clima, gastronomía, festivales, distritos tecnológicos o equipo de fútbol. La pandemia ha tensado los principios de este 'karma', con el virus cebándose en las residencias de ancianos y los pequeños encerrados en casa y sin cole desde el minuto 1 del confinamiento. Algo salió mal. Pero no solo es eso. Nos olvidamos de preguntar a los implicados, algo que tampoco era ninguna novedad. Quizás por ese adultocentrismo disfrazado de 'déjame a mí que lo hago por tu bien'. Barcelona abrió una pequeña ventana para que los chavales pudieran tener su espacio de expresión. Un destello que ha derivado en material pedagógico para que las escuelas trabajen las emociones en tiempos del covid. Incluidas las malas. Sobre todo las malas.

La pandemia, según los niños (leer noticia)