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Al cabo de 20 años —de todo hace 20 años o más—, este diario ha podido revisitar el búnker soviético de la ciudad, después de haberlo explorado a finales del 2002, el mismo año de la entrada en vigor del euro y el hundimiento del petrolero ‘Prestige’ con sus tremebundos “hilillos de plastilina”. Pues bien, aunque ha llovido bastante desde entonces, los propietarios del inmueble siguen conservando intacta, en perfecto estado de revista, la reliquia histórica. Justo es reconocerlo.

La huella soviética en Barcelona (leer noticia)