Ir a contenido

La recogida selectiva de basuras no era esto. Alex Soler compró en el 2002 un piso en la esquina de Beat Almató y la bajada de Sant Marià, en el barrio del Coll, en Gràcia. Conocía bien la zona porque en la misma finca vivía y sigue viviendo su madre. Todo bien hasta que un buen día notó un martillazo en la habitación de matrimonio. Se asomó. Resultó ser el camión de la basura, que acababa de golpear el lateral de la fachada. Fue la primera de las muchas veces en las que ese hercúleo vehículo, entre otros de gran tonelaje, se han llevado un pedazo de edificio. Lleva cuatro años denunciando el tema. Ahora como mínimo tiene el apoyo de la Síndica de Greuges.

Harto de que el camión de la basura choque contra su casa (leer noticia)