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PECULIAR SUCESO EN BARCELONA

Harto de que el camión de la basura choque contra su casa

Un vecino del barrio de Gràcia se queja de las arremetidas del vehículo contra su piso cuando traza una curva

El primer impacto le hizo saltar de la cama, luego tuvo una inquilina que se marchó, cansada de los seísmos

Carlos Márquez Daniel

Una de las ocasiones en las que el camión de la basura se ha quedado atascado en la esquina del piso de Alex. 

La recogida selectiva de basuras no era esto. Alex Soler compró en el 2002 un piso en la esquina de Beat Almató y la bajada de Sant Marià, en el barrio del Coll, en Gràcia. Conocía bien la zona porque en la misma finca vivía y sigue viviendo su madre. Todo bien hasta que un buen día notó un martillazo en la habitación de matrimonio. Se asomó. Resultó ser el camión de la basura, que acababa de golpear el lateral de la fachada. Fue la primera de las muchas veces en las que ese hercúleo vehículo, entre otros de gran tonelaje, se han llevado un pedazo de edificio. Lleva cuatro años denunciando el tema. Ahora como mínimo tiene el apoyo de la Síndica de Greuges

Aspecto de la fachada, en el 2008 / GOOGLE MAPS

Las fotos de Google Street View demuestran que los mordiscos vienen produciéndose, como mínimo, desde el 2008. La curva se las trae, las cosas como son, pero la única solución aportada por el consistorio, denuncia Alex, han sido unos pivotes "que de nada sirven porque el camión, al girar, choca con la parte superior" al tumbarse por el peralte de esta zona empinada de Barcelona. Recuerda bien el primer impacto. "Fue un susto de muerte, yo estaba durmiendo y me desperté de golpe". Se marchó del inmueble hace cinco años y la mujer a la que se lo alquiló se fue hace pocos meses porque estaba harta de dormir con el camión de la basura en casa. Además, justo en la zona de la colisión empezaron a salir humedades. Básicamente, se filtraba agua de la lluvia. Lo que en un barco de guerra vendría a ser un agujero en el casco que puede ir desgastando la estructura del navío. Cuenta que el ayuntamiento le informó a principios de año de la intención de ampliar las aceras pasado el verano. Eso obligaría al camión a abrirse más, pero ojo, igual el golpe se lo acabe llevando el edificio de la otra acera. El caso es que no tiene noticia alguna de la reforma urbanística, así que si la cosa no avanza, no descarta poner una denuncia. 

La Síndica Maria Assumpció Vilà ha hecho suya la queja de Alex y ha instado al distrito de Gràcia a "ejecutar sin más dilación las medidas correspondientes para poner fin a la situación que sufre el vecindario". "Este hecho evidencia la vulneración de los principios de eficacia y buena Administración que tienen que regir cualquier actuación municipal", resume la defensora de los barceloneses a través de un comunicado. Vilà va incluso un poco más allá, y ante la constatación de los hechos, insta al consistorio a valorar el correspondiente expediente de responsabilidad patrimonial.

El piso de Alex, mordido, en el 2013 / GOOGLE MAPS

El afectado explica que los choques se producían de manera irregular, pero en una media de dos al mes. Lo único que ha conseguido en estos años es cazar la matrícula de alguno de los camiones, con lo que ha podido exigir a las empresas propietarias que arreglaran el destrozo. La última mejora se hizo el año pasado. Se moldeó de manera que parezca un alarde del arquitecto. Pero no, es una adaptación a lo que está por venir cualquier noche.