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METEOROLOGÍA

Borrascas con DNI: la primera es Ana

Los servicios meteorológicos de España, Francia y Portugal deciden bautizar las depresiones atlánticas que puedan causar daños

El Periódico

Vista de la playa de Sabón en la localidad coruñesa de Arteixo, este sábado, a la espera de la borrasca Ana.

Vista de la playa de Sabón en la localidad coruñesa de Arteixo, este sábado, a la espera de la borrasca Ana. / CABALAR (EFE)

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y los servicios homólogos de Portugal (IPMA) y Francia (Météo-France) han decidido que todas aquellas borrascas atlánticas susceptibles de causar daños pasen a ser denominadas a partir de ahora con un nombre de persona, de la misma manera que se bautizan los huracanes del Caribe o los tifones de Asia oriental. Se alternarán nombres de mujer y de varón. La primera ha sido Ana y luego vendrán Bruno y Carmen.

De hecho, como recuerda la Aemet, las borrascas o depresiones son el mismo fenómeno que ocasiona los ciclones -término genérico que incluye huracanes, tifones, bajas polares, medicanes…), aunque en latitudes medias, entre 30º y 60º de latitud. "Son  sistemas de  bajas presiones donde el viento gira en sentido contrario a las agujas del reloj en el hemisferio norte. Asociados a las borrascas se suelen producir vientos fuertes o muy fuertes", prosigue la Aemet.

Las borrascas a las que se dará nombre serán "aquellas que se profundicen de tal manera que puedan producir un gran impacto en bienes y personas", aunque no será necesario que experimenten un proceso de ciclogénesis explosiva (caída igual o superior a 18-20 hectopascales en 24 horas en el centro de la baja en nuestras latitudes).

La experiencia en el Reino Unido e Irlanda

El hecho de nombrar a las borrascas profundas "favorece que la comunicación sea más efectiva ante un episodio adverso de viento, que también suele llevar asociados fenómenos costeros adversos y en ocasiones también problemas relacionados con la lluvia y la nieve". Este sistema de dar nombre a las borrascas profundas ya se ha implementado con éxito durante dos temporadas (2015-2016 y 2016-2017) en Reino Unido e Irlanda. Las encuestas en estos dos países han demostrado que la población está más atenta a las recomendaciones de seguridad cuando la amenaza de viento fuerte está claramente identificada y asociada al nombre de la borrasca.

Una borrasca profunda se nombrará solo cuando se prevean condiciones que den lugar a la emisión de avisos de viento de nivel naranja o rojo asociados a dicha baja en alguno de los tres países. En el caso de España, eso sucede con rachas máximas superiores a 90, 100 y 110 Km/h, en función de las zonas.

Los nombres escogidos para el primer año

El servicio meteorológico que prevea emitir el primer aviso de nivel naranja o rojo le dará nombre a la borrasca, siguiendo la siguiente lista preestablecida: Ana, Bruno, Carmen, David, Emma, Félix, Gisele, Hugo, Irene, José, Katia, Leo, Marina, Nuno, Olivia, Pierre, Rosa, Samuel, Telma, Vasco y Wiam. De momento solo se nombrarán las borrascas atlánticas y no las mediterráneas, "que se intentarán abordar en un futuro", subraya la Aemet. 

La Universidad Libre de Berlín ha estado bautizando los anticiclones y borrascas europeas desde el año 1954. “Gran parte de la población –concluye la agencia española- recordará dos borrascas profundas bastante recientes que produjeron víctimas mortales y grandes pérdidas económicas en España, pero también en Francia y otros países europeos: Klaus (23-24 de enero de 2009) y Xynthia (27-28 de febrero de 2010)". Ahora, sin embargo, se establece un sistema oficial dedicado en exclusiva al Atlántico.

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