Venus puede estallar por su elevada actividad volcánica

Venus puede estallar por su elevada actividad volcánica
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Según una nueva investigación desarrollada en la Universidad de Cornell, la fosfina descubierta en Venus en 2020 no indicaría la posibilidad de vida, sino una intensa actividad volcánica de carácter explosivo en el astro infernal: dicha actividad podría ser actual o muy reciente, de acuerdo a los científicos.

Los especialistas creen que el vulcanismo es el que ha llevado la fosfina hasta la atmósfera superior del misterioso planeta. De esta forma, la huella química que había sido entendida en principio como una firma biológica podría ser en realidad una evidencia de la actividad geológica de Venus: el planeta estaría casi a punto de «estallar» gracias a su dinámica volcánica.

El vulcanismo de Venus no es precisamente una novedad. Con una superficie integrada en un 90% por basalto, casi el 80% del planeta está conformado por una mezcla de rocas volcánicas y extensiones de lava. En función de estas características, queda claro que el vulcanismo ha tenido un papel central en la formación de la superficie de Venus.

¿A punto de estallar?

Sin embargo, hasta el momento no ha podido confirmarse que ninguno de los 1.600 volcanes de Venus se encuentre actualmente activo. El trabajo de la sonda europea Venus Express sugiere, sin embargo, la existencia de áreas extremadamente calientes, a más de 800 grados Celsius y con movimientos de lava, como así también intensos cambios en la concentración de dióxido de azufre en la atmósfera. Estos datos podrían atribuirse a un importante vulcanismo.

¿Será quizás el comienzo de un período de renovación para Venus? Algunas teorías indican que aproximadamente cada 300 millones de años, el planeta experimenta una erupción generalizada. De esta manera, libera grandes cantidades de lava e inicia una renovación de su superficie. Este ciclo se inicia a partir del calor acumulado por debajo de la corteza: en determinadas condiciones de extrema presión, la única salida es la liberación de lava y el inicio de una violenta metamorfosis.

La fosfina como firma geológica

Los investigadores estadounidenses indican en una nota de prensa que los datos aportados por el Telescopio James Clerk Maxwell y el Atacama Large Millimeter / submillimeter Array (ALMA) indican que el vulcanismo sería el medio por el que la fosfina ha llegado a los estratos superiores de la atmósfera de Venus.

En un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), sostienen que pequeñas cantidades de fosfuros provenientes del manto profundo llegan a la superficie por vulcanismo: posteriormente, son expulsadas a la atmósfera de Venus como polvo volcánico.

Esto se debería a erupciones volcánicas explosivas, que se habían relacionado en otros estudios con los cambios registrados en los niveles de dióxido de azufre en la atmósfera. Por último, los fosfuros que llegan a la atmósfera superior reaccionan con el ácido sulfúrico, formando finalmente la fosfina que fue detectada en 2020.

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Como el Krakatoa

Hay que tener en cuenta que Venus presenta una atmósfera espesa y tóxica repleta de dióxido de carbono, envuelta al mismo tiempo en nubes amarillas de ácido sulfúrico. Eso lo convierte en el planeta más caliente de nuestro sistema solar, con temperaturas superficiales que llegan a los 475 grados Celsius.

Los datos indicarían que el vulcanismo de Venus podría alcanzar una magnitud similar al de la erupción del volcán Krakatoa en nuestro planeta, ocurrida en Indonesia en 1883, según declaraciones de Jonathan Lunine, uno de los autores de la investigación, que recoge Tech Explorist.

El modelo desarrollado para la explicación de la presencia de fosfina podría confirmar, al mismo tiempo, la existencia de una intensa actividad volcánica explosiva en el planeta infernal de la que podríamos tener noticias en cualquier momento.

Referencia

Volcanically extruded phosphides as an abiotic source of Venusian Phosphine. N. Truong and J. I. Lunine et al. Proceedings of the National Academy of Sciences (2021).DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2021689118

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Foto: imagen de radar del gran volcán Maat Mons en Venus, obtenida en 1991 por la misión Magellan de la NASA. Crédito: NASA / JPL.

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