Un género siempre de moda

Jota Trillo, el policía que enseña a los actores a parecer policías

El agente ha asesorado a lo largo de 27 años a más de 200 producciones de cine y televisión

Juan José Ballesta, en una imagen de ’Servir y proteger’.

Juan José Ballesta, en una imagen de ’Servir y proteger’.

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Marisa de Dios
Marisa de Dios

Periodista

Especialista en series y programas de televisión

Escribe desde Barcelona

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Las ficciones policiacas son uno de los grandes clásicos del cine y la televisión que nunca pasan de moda. 'El comisario', 'El Príncipe', 'La unidad', 'Servir y proteger', 'Los misterios de Laura', 'La isla mínima', 'Grupo 7', 'No habrá paz para los malvados', 'Tarde para la ira'.... Son solo algunos ejemplos de series y películas españolas que nos han mostrado el día a día de la Policía Nacional... Y con las que ha colaborado Jota Trillo. Si los agentes que aprueban la oposición para entrar en el cuerpo tienen que pasar por la academia antes de entrar de servicio, los actores que quieren darles vida en la pequeña y la gran pantalla deben someterse a una preparación previa antes de coger la pistola (de pantomima, claro): la que les da este hombre que convierte a los intérpretes en policías (y que, por motivos de seguridad, prefiere no aparecer fotografiado).

A sus 45 años, este agente lleva 27 asesorando a directores, guionistas y actores desde el departamento de audiovisuales de la oficina de prensa de la Policía Nacional. No hay ficción que represente al cuerpo con la que no haya trabajado. Primero, porque cualquier productora que vaya a sacar la imagen de uno de sus uniformados tiene que solicitarles permiso. Y segundo, porque él puede detectar cualquier fallo que no se corresponda fielmente con la realidad del trabajo de sus compañeros.

"A la hora de coger el arma se cometen muchos errores y otro de los más habituales está en el léxico. Como, por ejemplo, que los rangos no estén bien definidos", enumera Trillo. "Los departamentos de arte que se encargan de los decorados también suelen rellenar todo el espacio de manera obsesiva con motivos policiales, cuando las comisarías de verdad no están tan sumamente abarrotadas de esos elementos", recalca, corrigiendo imperfecciones.

De dos horas a dos semanas

Tampoco es muy fidedigna la increíble versatilidad de los personajes que son capaces de estar solucionando un secuestro por la mañana, por la tarde un atraco con rehenes y por la noche, un caso de pederastia por internet. "Eso, más que un error, lo considero una licencia de guion. Al final, el objetivo principal es entretener al espectador y si ponemos unidades muy especializadas como en la vida real podría aburrir", considera este agente que ya ha perdido la cuenta de las producciones a las que ha asesorado: "En su momento llevaba el control y había contado ciento y pico series y setenta y pico películas, pero de eso hace ya años", subraya.

La intensidad de la colaboración no es igual en todos los rodajes. "Hay productos que son policiales de principio a fin y requieren mucha dedicación [como la serie 'Servir y proteger', que lleva más de mil capítulos], y otros en los que se trata solo de algunas escenas como nos pasaba, por ejemplo, con 'Hospital Central'", recuerda. Por eso da charlas a los actores de un mínimo de dos o tres horas en las que les pide "que lleven apuntadas todas las dudas que tengan", hasta reuniones de varios días. "En algunos casos hemos estado dos semanas enteras con ellos", puntualiza.

A la mayoría de los intérpretes los recuerda como buenos alumnos: José Coronado, Álex González, Lluís Homar, José Ángel Egido, Elvira Mínguez, Luisa Martín... A los que no se esforzaban por aprender, prefiere no citarlos: "Ellos sabrán, quedarán peor en pantalla. Aunque ese tipo de situación me la he encontrado en contadas ocasiones", remarca.

De 'Zodiac' a 'The Wire'

¿Y qué ficciones policiales recomienda a los actores que vean? "Cuando me preguntan, siempre les pongo de ejemplo de serie 'The Wire' y, de película, 'Zodiac'", afirma este profesional que, antes de ponerse el uniforme, ya había empezado a conocer el mundo televisivo, ya que trabajó en Canal+ como editor de vídeo, preparando los tráilers y las cabeceras de las películas que emitían cada mes.

El tiempo de dedicación también depende de la cantidad de títulos a los que estén asesorando en ese momento. Actualmente, el número es de 16, "el más intenso" que recuerda Trillo en sus 27 años de trabajo. "Pero es que ha habido la tormenta perfecta en el mundo audiovisual. Se han juntado las plataformas, que generan contenidos a un nivel impresionante; las cadenas en abierto, y todo lo que se vio aplazado por la pandemia", justifica el agente, que no solo asesora a personajes de policías, sino también a los que están al otro lado de la ley, como cuando Úrsula Corberó tuvo que prepararse el papel de la atracadora Tokio en 'La casa de papel'.

Él, sin embargo, considera que "enseñarle demasiada cultura policial a los que van a hacer de malos a veces va en contra de la calidad del producto". "Porque los malos, en la vida real, no cogen el arma como lo hace un policía, no han ido a galerías de tiro o a una academia", puntualiza.

La polémica de 'Antidisturbios'

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'Antidisturbios', una de las series policiacas más aclamadas de los últimos años, generó mucha polémica entre algunos sindicatos policiales, que aseguraban que "manchaba la imagen" de sus profesionales. Trillo, cuyo equipo recibió la petición de asesoramiento por parte de la producción y la derivó a la unidad de antidisturbios, señala que "hay que entender que es ficción". "Si las críticas hubieran sido por un formato documental de cómo es la unidad real lo puedo entender", precisa.

Porque el cuerpo no siempre sale bien parado en la ficción, como ocurre en 'La casa de papel', que ha convertido a los atracadores en héroes. "No vamos a colaborar solo con producciones que nos dejen estupendamente. Me parecería poco correcto colaborar solo con las que nos dejen como superhéroes", admite.