El sector se reinventa

La cultura resiste en la televisión (pública)

Solo TVE y TV-3 ofrecen hoy programas culturales, que tienen que reinventarse para competir con Youtube y los 'podcasts'

Ya no hay grandes espacios musicales en la tele, que prefieren los 'talent shows'

Juan Gómez-Jurado y Javier Cansado, en ’El condensador de fluzo’.

Juan Gómez-Jurado y Javier Cansado, en ’El condensador de fluzo’. / RTVE

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Durante años, el televisor ha tenido que lidiar con el sambenito de ser la caja tonta, ese aparato en medio del comedor frente al que nos podíamos pasar horas y horas sentados engullendo lo que echara. Los más esnobs se enorgullecían de que no entrara en su casa, y sus defensores argumentaban que se podía aprender con él, de cine, de libros, de música... Con el tiempo, hemos ido comprobando que el entretenimiento se ha ido afianzando como el género estrella de la pequeña pantalla, con el actual tirón de las series y los 'realities', aunque también había espacio para la información, los deportes, los documentales... ¿Pero queda algún hueco para la cultura en la televisión generalista en abierto? Este tipo de programas resisten hoy en día a base de ir renovando sus formatos para poder competir con la creciente oferta de las plataformas y Youtube, que cada vez captan a más interesados por estos contenidos.

Si ojeamos las guías de las grandes cadenas, en las privadas los espacios culturales son casi una especie en peligro de extinción y se ha convertido en un reducto de las públicas, que suelen relegarla a sus segundos canales, como La 2 y El 33. Tampoco hay grandes programas de música, al estilo de los míticos 'Aplauso', 'Qué noche la de aquel año', 'Música, sí', 'Rockopop' o 'Tocata', si obviamos 'talents shows' como 'OT' o 'La voz'. Las únicas excepciones son 'Efecte Collins' (en La 2 para Catalunya), y 'A2Veus', en TV-3, que combina concierto y 'talent'.

"Señal de calidad"

"Tradicionalmente, apostar por programas culturales era una señal de calidad de las cadenas", recuerda Elena Neira, profesora de los estudios de comunicación de la UOC y especializada en nuevos modelos de distribución audiovisual. "Pero desde que ha aumentado el consumo televisivo bajo demanda, las cadenas intentan salvar los muebles y apuestan por formatos que les garanticen grandes concentraciones de audiencia en el lineal" que no se suelen corresponder con las propuestas culturales "que asumen que el usuario busca más a la carta", enfatiza, tomando como ejemplo los datos conseguidos en los últimos meses por las dos cadenas generalistas que más espacio dedican a la cultura, como La 2 y El 33.

Así, mientras que el segundo canal de TVE se quedó con un 3,2% de cuota de pantalla en diciembre del 2020 y con un 2,9% en enero del 2021 (con 'Cachitos de hierro y cromo' como su programa estrella, con una media de 1,4 millones de telespectadores y un 9,6% de 'share'), el catalán (que inicia emisiones a las 21.55 hasta la madrugada) anotó un 0,6% y un 0,7% en los mismos meses. Muy lejos les quedó la cadena líder en España, Tele 5, con un 13,8% de 'share' en este enero. O TV-3, la más vista en Catalunya, con un 14,5% en el primer mes del 2021, y que sí que se ha 'arriesgado' a incorporar algunos títulos culturales en su parrilla, como 'El bolo' en el 'prime time' de los domingos (con una media de 112.000 telespectadores y una cuota del 6,1%); 'Quan arribin els marcians' (83.000 y 6,2%), y 'Senyora Isabel. Poesia des de 1924' (72.000 y 4,9%), estos dos últimos al borde de la medianoche.

Según Neira, parte de este descalabro de audiencia radica en que cada vez más "el espectador está buscando el ocio cultural a la carta y en los servicios a demanda, mientras que las cadenas de televisión tienen que contentar a unas audiencias mucho más amplias". "Ahora se están viendo apuestas culturales muy interesantes en otros soportes, como Youtube o los 'podcasts'", señala. Aunque destaca apuestas innovadoras que ha tenido la televisión tradicional para promover la cultura, como series históricas como 'El Ministerio del Tiempo', 'Isabel' o 'La catedral del mar', "que utilizan la ficción, un género al que ya se le presupone un mayor consumo, para la promoción del patrimonio cultural, histórico y artístico".

Fusión con el entretenimiento

"Tenemos que empezar a cambiar la mirada respecto a lo que es un programa cultural", recalca Cristian Trepat, responsable de Estratègia i Innovació de l'Àrea de Continguts i Programes TVC y hasta hace poco jefe de Culturals i d'Entreteniment. El directivo de la tele pública catalana considera que "la cultura no es estrictamente un género o un formato, sino que no deja de ser un tema o una manera de orientar los contenidos", que puede fusionarse perfectamente con el entretenimiento "para hacerla más atractiva y que llegue a más gente". "¿De qué nos sirve hacer un servicio cultural muy chulo pero que no llegue a nadie?", reflexiona. Y pone como ejemplo de ese concepto de fusión dos espacios que han ocupado el 'prime time' de los domingos en TV-3: 'This is art' (heredero del mítico 'Òpera en texans') y 'Batalla monumental' (una competición para elegir el monumento favorito de los catalanes).

Esta reinvención de los programas culturales en televisión es algo que ya comenzó con la llegada de las cadenas privadas a España, como recuerda Amparo Huertas, profesora del departamento de Comunicación y Publicidad de la Universitat Autònomà de Barcelona (UAB). "Se derivó hacia una mayor comprensión de la cultura como entretenimiento, donde aparecía si estaba asociada a un hecho de actualidad", afirma. Un cambio que también ha ido ligado posteriormente a una apuesta por un nuevo tipo de lenguaje en este tipo de programas, donde "la presentación, la estética, el formato, la manera en la que se habla tiene que asociarse con algo actual", añade la también directora del Instituto de la Comunicación de la UAB. "Ahora a nadie se le ocurre hacer programas como 'Negro sobre blanco', de Fernando Sánchez Dragó, con entrevistas de hora y media, sino que tenemos 'Página 2', donde esa entrevista se fragmenta y se va intercalando con las secciones", analiza Francisco Rodríguez Pastoriza, periodista y autor del libro 'Cultura y televisión. Una relación de conflicto', que cita alguna experiencia de los canales privados con los programas culturales como 'Nosolomúsica', que Tele 5 estrenó en 1999 pero que ofrecía "a horas intempestivas".

Trepat apunta que tampoco se puede disociar la falta de presencia de programas culturales en la parrilla del contexto económico (de TV-3 en particular) y de consumo (del público en general). "En los últimos años, la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) ha visto caer su presupuesto, lo que implica menos capacidad de producir contenidos, con lo que acabas dejando más claras las prioridades respecto a qué se tiene que producir. Y esas prioridades están muy condicionadas en base a los objetivos estratégicos que se marque la CCMA. Uno de ellos es el liderazgo y, para conseguirlo, apuestas por unos contenidos más transversales y generalistas para llegar a mucho público", mientras que los propuestas culturales se solían centrar en una audiencia más específica.

El auge de los 'youtubers'

También ahonda en la idea del cambio que se ha experimentado respecto a los hábitos de consumo de este tipo de contenidos. "Seguramente se consume más cultura que nunca, pero los canales de distribuición ya no son estrictamente lineales" (como ofrece la televisión), sino que están las redes sociales, los 'podcast' o Youtube. "Hace 15 años querías ver un programa de libros y tenías que irte a La 2 o El 33, pero ahora tú buscas lo que quieres de ese autor", explica. "Además, las aficiones de cada uno están muy segmentadas y eso es lo contrario de lo que nosotros, como modelo televisivo tradicional, podemos ofrecer", añade, aunque recuerde que tienen en antena espacios culturales como 'Quan arribin els marcians' (sobre cultura en general) y 'Tot el temps del món' (sobre literatura) y hayan firmado un acuerdo para emitir las obras del Teatre Nacional de Catalunya (TNC) en televisión o en sus canales digitales.

Lo que ya no hay en TVC es un gran programa musical de referencia como fue, en los años 90, 'Sputnik'. "El programa estaba asociado a un contexto sociológico y de consumo de contenidos muy concreto. Es como cuando nació la MTV. Ahora nadie crearía una cadena de temática musical, porque ya tienes Vevo para ver los vídeos, no te esperas a que lo saque la MTV", justifica Trepat. De hecho, 'Clipping', el espacio de videoclips catalanes, no está funcionando como esperaban. Por eso otras propuestas culturales como 'Cover' (un 'talent' presentado por el eurovisivo Miki), 'La comunitat' (con Bibiana Ballbè) y 'Mood Z' se han diseñado en exclusiva para el entorno digital, buscando abrir un nuevo hueco y con el propósito de pescar al público joven.

De 'Atención obras' a 'El condensador de fluzo'

"El rigor no tiene que estar reñido con el entretenimiento", recuerda Urbana Gil, directora del área de Cultura y Sociedad de TVE, que subraya que la difusión de la cultura es uno de los principios que aparece en el Estatuto del ente público, y que para ellos es también "una obligación moral" que tienen "muy interiorizada". En La 2, donde hay espacios culturales con una larga trayectoria como el magacín '¡Atención obras!' (estrenado en el 2013), el concurso 'Saber y ganar', 'Versión española' y los documentales de 'Imprescindibles' (Premio Nacional de Televisión), también se han apuntado a la fórmula que aúna cultura y entretenimiento, con espacios como 'Órbita Laika' (que actualmente no está en emisión) o 'El condensador de fluzo', un estreno de este enero en el que se habla de historia de forma desenfadada.

Estos dos últimos se han emitido en el 'prime time' de La 2, algo que es mucho más difícil que ocurra con un programa cultural en TVE-1, donde el último caso fue el 'talent show' infantil 'Prodigios', con niños que despuntaban en disciplinas como la danza o la música clásica (y que está a punto de estrenar su tercera temporada), a falta de que llegue 'The dancer' un concurso de bailarines. 'Deslenguados', 'Página 2', 'Días de cine' y 'Arqueomanía' (todos ellos, en torno a las ocho de la tarde) y 'Un país para escucharlo' (además de 'Punts de vista', en la desconexión para Catalunya) son otros de los espacios que nutren la programación del segundo canal de TVE, donde cada vez recurren más a presentadores "que conozcan la especialidad de la que hablan", afirma Gil. "Antes se tiraba de otros perfiles para hablar de cuestiones culturales y divulgativas, pero ahora creemos que el espectador está suficientemente maduro para recibir a invitados menos conocidos para el gran público pero que tienen muchas cosas que contar", puntualiza, aludiendo a programas como 'El condensador de fluzo', donde recurren a expertos en arqueología, historia contemporánea, la antigua Roma y arte.

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"La cultura, en general, está maltratada, la televisión no es que haga nada distinto. Acaba pesando más la etiqueta de entretenimiento, de ocio, que no la de cultura", sintetiza Huertas. Para ella, la clave está en educar a los más pequeños en hábitos culturales, ya que así se revalorizará socialmente el sector y se fidelizarán de adultos. "Lo que se está haciendo ahora es adaptar los programas para adultos al público infantil, como pasa con 'Masterchef' o 'La voz', en lugar de pensar en una propuesta específica para ellos", critica.