ASUNTOS PROPIOS

Juan Gómez-Jurado: "Estamos gobernados por lunáticos y narcisistas"

  • El novelista, autor de 'best sellers'' como 'Reina roja' y 'Rey blanco', propone empatía ante la confrontación avivada por las redes

Juan Gómez-Jurado, autor de bombazos editoriales.

Juan Gómez-Jurado, autor de bombazos editoriales.

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Tenía 13 años cuando leyó 'La tabla de Flandes' y le escribió a Arturo Pérez-Reverte para comunicarle que él también quería ser escritor. Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977), que ahora también pilota el programa de divulgación 'El condensador de fluzo' (La 2), no solo ha vendido millones de ejemplares de títulos como 'Reina Roja', 'Loba Negra' y 'Rey blanco', sino que el padre de Alatriste le profesa su amistad.

-Pudo conocer a Pérez-Reverte al final.

-En 2016. Y me encontré con un ser humano increíble. ¡Es Arturo, joder! Y ha pasado una cosa curiosa: en aquella carta le decía a Arturo que, junto a Stephen King y Tolkien, era la persona que más me había inspirado; y hace unos meses un chaval me escribió para decirme que sus autores favoritos eran Arturo Pérez-Reverte, Stephen King y yo.

-Justicia poética. ¿Qué sensación orgánica tenía al leer un libro de niño?

-En los libros se estaba mejor que fuera. Si me ofrecieran revivir una y otra vez un solo momento lo tengo claro: estar sentado en la terraza del apartamento de playa que alquilaba mi familia los veranos, con un bol de patatas fritas y un libro.

-Exagera.

-No. Puedes experimentar una alegría física cuando te sonríe alguien a quien quieres mucho, o tienes un orgasmo, o comes una cucharada de Nutella de un bote recién estrenado, pero estar metido dentro de la Tierra Media o de Manderley no tiene parangón. Eso es lo que yo quiero provocar.

-Antes de esa epifanía estival, ¿cómo era?

-Si ha indagado un poco en mi historia, sabrá que no tuve una infancia demasiado feliz.

"No me enteré de que mi madre me había abandonado hasta los 33 años"

-Su madre lo abandonó al nacer.

-No me enteré hasta que tenía 33 años. Pero, cuando te han privado de algo así, no estás completo el resto de tu vida. Nunca. Te deja un vacío dentro que siempre vas a querer llenar. Es como intentar cambiar de sitio el mar: por más cubos de agua que eches en un agujero, ahí sigue.

-Sus padres adoptivos no estaban en una situación boyante.

-Era una familia muy modesta, en la que se peleaba por todo. Agoté varios carnets de la biblioteca y algún libro robé.

Juan Gómez-Jurado.


/ El Periódico

-¿Todo esto explica sus esfuerzos?

-Sin duda. Hace poco le preguntaron a Billie Eilish de dónde salía tu talento abrumador y ella respondió: "De la tristeza; todas las personas que creamos algo estamos jodidamente tristes". Yo siento la 'Weltschmerz', que en alemán significa algo así como 'la tristeza del mundo'. Por eso creo que solo se puede ser feliz desde el esfuerzo.

-Podría relajarse. Ahora le sobra el dinero.

-El dinero me da la posibilidad de ayudar a más gente y tener experiencias que me permitan ser mejor escritor. No soy de lujos, ¿eh? No tengo coche, vivo en una casa normal y ahora mismo llevo puesta una camiseta del Primark.

"Afronto la escritura como la resolución de un acertijo. Hay un problema, tengo que resolverlo y obtengo algo a cambio"

-¿Antidivo?

-Solo creo en el trabajo y en la utilidad. No hay ninguna diferencia entre poner ladrillos en una obra y escribir libros. Hay un problema, tienes que resolverlo y obtienes algo a cambio. Afronto la escritura como la resolución de un acertijo.

-¿Cómo sabe que una idea funciona?

-Me entran escalofríos por la coronilla y la parte baja de la espalda (sin llegar al culo). Siento que he roto el velo de la realidad y que al otro lado está la materia de los sueños.

-¿Es entonces cuando se vuelve insoportable?

-Eso ocurre durante el mes más duro de los 18 que suelo dedicar a un libro. Estoy 16 horas seguidas en la silla, o me levanto a las 5 de la mañana y empiezo a dar vueltas comiendo kikos en pijama. ¡Es fatal para la convivencia! Así que mi familia está encantada de que me mude a una habitación de la hospedería del Valle de los Caídos, donde almuerzo y ceno por 75 euros al día.

-Qué frugal.

-Disfruto igual con unos huevos fritos con patatas que con una tortilla deconstruida. Los creadores somos como todo el mundo, trozos de carne, probablemente con más inseguridades. Solo que hay veces que nos ponemos a currar y pasan cosas. Mucho más importante es mi pasión por el conocimiento.

"Los creadores somos como todo el mundo, trozos de carne, probablemente con más inseguridades"

-¿Y qué ha podido fijar en su cerebro?

-Cada día estoy más convencido de que la solución a los problemas está en la empatía. Desde que existen las redes sociales vivimos en la confrontación. Estamos gobernados por lunáticos y narcisistas, y no importa el signo ni el color. Han desaparecido las ideas y la posibilidad de hablar.

-¿Usted ha tenido la posibilidad de hablar con su madre biológica?

-No. Habría sido otro agujero que llenar.

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-No perdona.

- (...) Es mi gran defecto. No soy capaz de olvidar. El secreto de madurar es hacer las paces con uno mismo. Y mis hijos, Andrea y Javi, son mi camino de aprendizaje.