07 ago 2020

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INVESTIGACIÓN GENÉTICA

Descubierto en Siberia el denisovano, un homínido sin lazos con el hombre moderno

El genoma muestra lejanas vinculaciones con poblaciones actuales de Papúa Nueva Guinea

EFE / JUAN PALOP / Berlín

Un equipo científico del Instituto Max Planck ha descubierto que un homínido que vivió hace al menos 30.000 años en Siberia (Rusia) pertenece a una nueva especie no descrita hasta la fecha, que no guarda relación ni con el neandertal ni con el hombre moderno.

Esta conclusión se ha alcanzado al lograr "secuenciar completamente el genoma nuclear" de un hueso de una mano encontrado por unos arqueólogos rusos en la cueva Denisova, en el sur de Siberia, en el 2008, según Svante Pääbo, responsable del equipo internacional en el que figura Tomàs Marqués-Bonet, del Instituto de Biología Evolutiva (UPF-CSIC), único español en el proyecto.

A continuación se procedió a comparar este genoma con los extraídos de neandertales y antecesores del hombre moderno, para constatar con cierta sorpresa que era "claramente diferente". Así, las investigaciones de este centro de investigación de Leipzig (este de Alemania) han concluido que el hueso hallado pertenece a una hembra de un grupo de homínidos que "comparte un ancestro con los neandertales", pero tiene una "historia subsiguiente diferenciada".

Cuatro tipos de homínidos

"Se trata de un importante hallazgo. Hasta ahora conocíamos tres grandes tipos de homínido: el neandertal, el cromagnón que dio lugar al hombre moderno y los hobbit de la isla de Flores. Este descubrimiento nos dice que hubo al menos otro", explica el sueco Pääbo.

Una de las particularidades de este homínido recién descrito, denominado denisovano por la cueva en la que fue encontrado, es que se extinguió "sin contribuir genéticamente a ningún grupo euroasiático actual", a diferencia de los también extinguidos neandertales.

"El genoma denisovano sugiere una compleja imagen de las interacciones genéticas entre nuestros antecesores y diferentes grupos homínidos antiguos", explica Pääbo. No obstante, los denisovanos comparten "un elevado número de variantes genéticas" con las poblaciones actuales de Papúa Nueva Guinea, lo que sugiere que hubo intercambio genético entre este nuevo grupo de homínidos y los ancestros de los melanesios, a juicio de los científicos.

Lazos con Oceanía

"Parece que los denisovanos se dispersaron ampliamente en el pasado", argumenta el jefe del equipo científico, en referencia a los alrededor de 7.000 kilómetros que separan la región rusa de Siberia de la isla de Nueva Guinea, en Oceanía. Por su parte, David Reich, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard y miembro del equipo, ha señalado a este respecto que "el hecho de que los denisovanos fueran descubiertos en el sur de Siberia pero contribuyesen genéticamente a poblaciones modernas de (la isla de) Nueva Guinea indica que pudieron extenderse por Asia en el pleistoceno posterior".

El Instituto Max Planck agrega además en un comunicado que en la misma cueva donde se encontró el hueso en el que se fundamenta este descubrimiento se halló un diente que ratifica la particularidad genética de los denisovanos. Esta pieza dental posee "una morfología diferente de las de los neandertales y los humanos modernos" que "recuerda a formas homínidas mucho más antiguas", según este centro de investigación alemán.

Pieza dentaria

"El diente es sencillamente impresionante. Nos permite conectar las informaciones morfológicas y genéticas", explica el científico Bence Viola, del Instituto Max Planck. "Esta muela de denisovano es muy distinta a la de neandertales y cromagnones", apostilla Pääbo.

Este mismo año, el equipo de investigadores constató que el ADN mitocondrial del hueso encontrado en la cueva de Siberia mostraba una "secuenciación inusual", lo que alentaba la hipótesis de que pertenecía a "una forma de homínido antiguo no descrito" aún. En este estudio, que aparecerá en la edición de la revista de divulgación científica Nature, han colaborado también científicos de Estados Unidos, China, Canadá, Rusia, Reino Unido y España.

Marquès-Bonet (Barcelona, 1975) se ha encargado de estudiar las regiones estructurales variantes del genoma difíciles de caracterizar y que están relacionadas con ciertas enfermedades humanas y que indican al mismo tiempo que el genoma de los denisovanos, al menos por algunas regiones, "es más arcaico que el de otros homínidos ya que comparte algunas características con el genoma del chimpancé".