Una docena de detenciones

Cuatro policías locales de Llinars del Vallès arrestados en un golpe contra una mafia de la marihuana

  • Los Mossos registran domicilios y locales, entre los que se encuentra la sede policial de esta población

  • Uno de los agentes investigados, cabo del cuerpo municipal, recibió un balazo en un tiroteo en 2019 en el que murió un confidente

Operación contra una red de marihuana que había corrompido a policías locales de Llinars del Vallès. En la foto, los agentes llevan a uno de los detenidos. / ANNA MAS / VÍDEO: GUILLEM SÁNCHEZ

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

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La penetración del crimen organizado de la marihuana en la sociedad catalana ha hecho saltar otra alarma este martes. Los Mossos d’Esquadra han activado a las cuatro de la madrugada una operación policial contra una organización criminal afincada en Catalunya y dedicada al cultivo y tráfico de marihuana. Tal como ha avanzado EL PERIÓDICO, entre los detenidos se encuentran algunos miembros de la policía local de Llinars del Vallès. Se trata de tres agentes y un cabo del cuerpo municipal. El Ayuntamiento de Llinars, que ha rechazado hacer declaraciones, ha emitido un comunicado en el que se ha mostrado "consternado" por la supuesta implicación de su policía en un caso de tráfico de droga. Los vecinos, sin embargo, explican que los rumores acerca de la corrupción de alguno de los investigados eran intensos. El consistorio, que se compromete a "llegar hasta el final" del asunto, debe afrontar ahora un capítulo delicado: el golpe ha recaído sobre un tercio de su policía local.

Los Mossos han registrado 28 locales y domicilios durante la operación y se cerrará con al menos una docena de arrestados: los cuatro agentes e integrantes de la estructura criminal que los habría corrompido. No se descartan nuevas detenciones y la investigación sigue abierta y bajo secreto de sumario.

Llinars del Vallès, un municipio que no llega a los 10.000 habitantes, estaba en el centro de una pesquisas extensas del Área de Investigación Criminal (AIC) de la Región Policial Metropolitana Norte que han acumulado indicios contra los sospechosos a lo largo de casi dos años. Esta madrugada, finalmente, los policías han podido desmantelar la organización. Con su desembarco, el pueblo se ha despertado atónito ante la presencia de unidades antidisturbios custodiando puertas y accesos de distintos lugares, el más inquietante ha sido el de la comisaría de la policía local. En los bares no se hablaba de otra cosa.

La presunta red cultivaba y traficaba con marihuana pero también había creado un entramado para blanquear el dinero negro obtenido con el narcotráfico. Los Mossos han vaciado naves industriales ubicadas en un polígono de Llinars en las que la banda, integrada también por hombres de nacionalidad dominicana, escondía plantaciones. Los investigadores sospechan que, entre otras cosas, los cuatro agentes arrestados conocían y protegían la existencia de esos cultivos ilegales.

Tiroteo en 2019

El caso arrancó después de un homicidio ocurrido en Llinars del Vallès a finales de 2019. Se trata de un crimen todavía no resuelto. El 12 de diciembre de ese año, el cabo ahora arrestado por los Mossos se encontraba cerca de un área de servicio hablando con un hombre, posiblemente un confidente. Ambos fueron atacados por un pistolero que abrió fuego, se dio a la fuga y sigue desaparecido. El supuesto confidente murió a causa de los disparos recibidos, el cabo resultó herido de poca gravedad porque el tiro que recibió impactó contra su chaleco antibalas.

Esta no es la primera vez que en las investigaciones de organizaciones criminales vinculadas al cultivo y tráfico de cannabis aparecen implicados agentes de policía. El caso más reciente y sonado en Catalunya lo protagonizaron tres mossos de la comisaría de Santa Coloma de Farners arrestados hace un año. En aquella ocasión, y al tratarse de policías del propio cuerpo, fue la Divisió d'Afers Interns (DAI) quien se hizo cargo de las pesquisas.

Pla d'Acció Marihuana

Los Mossos activaron en el 2018 el Pla d'Acció Marihuana para luchar contra el 'boom' de esta droga en Catalunya. Dentro de ese plan, la Comisaría General de Investigación Criminal (CGIC) encargó al Área Central de Análisis de la Criminalidad (ACAC) el informe 'El Mercado de la marihuana en Catalunya', que analiza las causas y los riesgos de este fenómeno y que este mes de julio ha sido entregado a la Fiscalía de Catalunya. Las conclusiones del estudio, avanzadas por EL PERIÓDICO, alertaban de un escenario preocupante para la paz social: la dimensión de algunas estructuras criminales –la mayoría de origen extranjero– afincadas en Catalunya y dedicadas a la producción y exportación de marihuana hace temer a la policía catalana que en un futuro próximo estas puedan tratar de corromper a los poderes públicos para seguir creciendo. Como ha ocurrido de nuevo en la policía local de Llinars.

Tal como advirtió el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, el pasado viernes en el acto central de las Esquadres, en Catalunya, debido a la expansión del cannabis, "se ha instalado de manera alarmante el crimen organizado, una fuente de una economía sumergida con capacidad de corrupción y derivadas graves de violencia". Trapero instó de nuevo a actuar de manera "urgente" contra el "abuso y tráfico" de la marihuana si se desea proteger "una sociedad segura e integrada por personas sanas y libres".

Fase parasitaria

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El análisis de la ACAC divide el proceso de asentamiento de las organizaciones criminales extranjeras en dos fases distintas. La primera es la "predatoria" y detalla como estos grupos procedentes –sobre todo– del centro del continente o de los países del Este se han hecho un hueco en el mercado criminal. "Como el pastel es el que es y cada vez hay más delincuentes que se lo disputan, el riesgo de conflictos entre bandas crece". Entre el 2018 y el 2020 ha habido seis muertes violentas conectadas con este problema.

La segunda fase, advertía ya el citado informe, es la "parasitaria". Es la que, si se cumplen los peores pronósticos, puede acabar atentando seriamente contra los pilares fundamentales de la sociedad. El informe augura que las organizaciones tratarán de infiltrarse en los mecanismos de poder, es decir, de corromper instituciones como las políticas o las policiales para proteger y expandir sus negocios.