Sequía

Catalunya estudia retirar árboles para salvar acuíferos

CONTAMINACIÓN | El 75% de los acuíferos que dependen de la Generalitat están en mal estado

AGUA SUBTERRÁNEA | El 40% de los acuíferos costeros ya están en mal estado por la salinización

Un lago de montaña, bajo mínimos, en el Ripollès.

Un lago de montaña, bajo mínimos, en el Ripollès. / El Periódico

Guillem Costa

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La recuperación de los acuíferos es un proceso lento. El agua de la lluvia tiene que ir penetrando lentamente en la tierra y saturar el suelo, para luego infiltrarse paulatinamente en las profundidades. Por tanto, no es suficiente con algunas precipitaciones sin importancia. Recargar los acuíferos implica lluvias abundantes y constantes. Y no solo eso. "También es necesario un suelo que filtre bien", apunta el responsable de la Agència Catalana de l'Aigua, Antoni Munné.

En cada zona hay un suelo distinto: "Algunos son más permeables y otros más impermeables, por la acción humana. En función de los usos del suelo, la capacidad de recarga de un acuífero es mayor o menor". Pero además de cementos y asfaltos construidos por las personas, el tipo de vegetación que crezca sobre la masa de agua subterránea también tiene su papel. En este punto, según asegura Munné, entra en juego una palabra clave: evapotranspiración.

Además del riesgo de incendios y la biodiversidad, la gestión forestal tendrá en cuenta a los acuíferos: parte del agua no los alcanza porque árboles y arbustos la consumen antes

En zonas donde la densidad de árboles jóvenes es muy elevada, la recarga de las masas de agua subterránea, en plena sequía, se ha convertido en un reto aún más difícil

¿En qué consiste este proceso? La evapotranspiración es la pérdida de humedad de una superficie por dos motivos: tanto por la evaporación directa como por la transpiración de la vegetación. Es decir, parte del agua no alcanza nunca el acuífero porque los árboles y arbustos la consumen antes. En algunas zonas de Catalunya, donde la densidad de árboles jóvenes es muy elevada, la recarga de las masas de agua subterránea, en plena sequía, se ha convertido en un reto más difícil todavía.

Incluir los acuíferos en la gestión forestal

Se trata de bosques poco equilibrados desde un punto de vista del ecosistema. No son ni mucho menos bosques maduros. Son zonas donde los árboles han reconquistado superficie después de que zonas invadidas por los humanos se abandonasen. Esto ocurre por ejemplo en muchos puntos del acuífero Carme-Capellades, en el Anoia. Por este motivo, la ACA está estudiando hacer gestión forestal pensando en los acuíferos.

¿Esto significa que se talarán árboles para que el agua llegue al subsuelo? No es exactamente así. Lo que se hace es estudiar qué tipo de gestión le conviene a aquel espacio. Siempre se analiza el riesgo de incendios para las personas, la biodiversidad y el hábitat forestal y entonces se decide cómo se deben hacer las talas en caso de que sean necesarias. Ahora, la ACA se plantea añadir otra variable a tener en cuenta: ¿el exceso de densidad de árboles está poniendo en riesgo la capacidad de recuperación de un acuífero esencial para el medio ambiente? En caso de que sí, se actuará para solventar la situación y aumentar la capacidad de infiltración de aquel suelo, eliminando algunos árboles, siempre con criterios respetuosos con el bosque.

Conservación hábitats húmedos

Annelies Broekman, ecóloga e investigadora del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) experta en agua, considera que estas medidas solo se deberían realizar de forma quirúrgica, y analizando todas las variables que afectan a una masa forestal.

Broekman advierte del mal momento por el que están pasando los acuíferos: "Hay ríos enteros que dependen del agua subterránea, la única fuente que los alimenta, por ejemplo el río Tordera. Cuando el nivel de los acuíferos baja, las masas de agua se desconectan entre ellas. Es decir, pequeños riachuelos, balsas o zonas húmedas dejan de estar interconectadas entre ellas". Esto es un problema para la conservación de hábitats húmedos, unos espacios muy amenazados en la región mediterránea.

Asfalto

Así como en zonas interiores al problema de la escasez se suma la contaminación, en los acuíferos costeros, el gran riesgo es la entrada de agua salada, que cuesta mucho de eliminar. "La solución es facilitar la recarga de los acuíferos, eliminando impermeabilizaciones de asfalto en puntos claves para la entrada de agua", propone la especialista.

Otro aspecto importante en la gestión del agua subterránea es detectar cuándo se debe dejar de extraer agua. En la zona de la Tordera, por ejemplo, hay un umbral a partir del cual la desalinizadora se activa, para dejar de sacar agua subterránea. "Es esencial sustituir fuentes del medio natural cuando están en peligro. Otra asignatura es constatar si la fuente alternativa, como por ejemplo una desalinizadora, es sostenible y viable a largo plazo", reflexiona Broekman.