La educación en España

La selectividad del curso 2023-24 no incluirá la nueva prueba de madurez

  • Las autonomías y el ministerio pactan retrasar a 2027-28 la completa implantación del futuro modelo de examen de acceso a la universidad

Varios estudiantes entran a la facultad de Psicología de la UB.

Varios estudiantes entran a la facultad de Psicología de la UB. / Jordi Cotrina

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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La prueba de madurez -la gran novedad incluida en la futura selectividad- se retrasa. Estaba previsto que esta parte del examen de acceso a la universidad entrara en vigor en el curso 2023-24. ¿Lo hará un año más tarde, en el 2024-25? Fuentes del Ministerio de Educación reconocen que todavía no hay una fecha fijada. Esas mismas fuentes aclaran que en el año académico 2023-24 habrá un examen "similar, pero no idéntico" a lo que se hace ahora. Cuando entre en vigor, la prueba de madurez contará un 60% (en lugar del 75% que se barajaba hace meses) para la nota. El 40% restante saldrá de los exámenes.

Varios directores generales de las comunidades autónomas y altos funcionarios de Educación se han reunido en Madrid este viernes para analizar la futura selectividad. Todas las autonomías, con excepción de Castilla y León y Madrid -que sigue empeñada en aprobar una Evau única en toda España, algo que no está encima de la mesa- se han mostrado a favor de retrasar el nuevo modelo de selectividad, impuesto tras la entrada en vigor de la ley educativa, la Lomloe. Será un modelo más competencial y creativo y menos memorístico, acorde con lo que fija la ley, que ha entrado en vigor este año en los cursos impares (el año que viene lo hará en los pares).

La transformación de la selectividad -una prueba que, hasta ahora, tiene en España unos altísimo porcentajes de aprobados- será progresiva. Es decir, no todos los cambios se darán de golpe en la primera convocatoria. El objetivo es ganar en competencias, con preguntas que apelen al racionamiento crítico de los aspirantes, que deberán discurrir bastante para contestarlas. Los cambios vienen dados por el nuevo bachillerato, impuesto por la actual ley educativa (Lomloe, conocida como 'ley Celaá', por el apellido de la exministra).

En teoría, la nueva selectividad debería implantarse al 100% en el curso 26-27. Sin embargo, con la decisión tomada este viernes (no ha habido votos emitidos, pero sí verbales), se retrasará al 27-28. En todo caso, la decisión se ratificará definitivamente el próximo 13 de diciembre, cuando la ministra de Educación, Pilar Alegría, se reúna con los consejeros del ramo.

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Fuentes del ministerio que dirige Alegría se muestran satisfechos con el retraso de la nueva modalidad de prueba de acceso a la universidad. “Tenemos más tiempo para que la Lomloe y su modelo competencial estén más rodados en las aulas. Además, ese tiempo también es positivo para ampliar el consenso en la comunidad educativa”.

Esas mismas fuentes aseguran que el sindicato CSIF no tiene razón al criticar el futuro modelo de selectividad. Un representante de la central aseguró esta semana que el nuevo examen será similar a los test para sacarse el carnet de conducir. Desde el ministerio aseguran que el modelo test estaba incluido en un borrador, que ya se ha descartado. “Cada pocos días mantenemos reuniones y vamos llegando a nuevos acuerdos. No pueden criticar algo que, simplemente, es un borrador o una idea y no nada firme”, aseguran.