La lucha contra el narcotráfico

La provincia de Tarragona, "campo" de cultivo de marihuana de Europa

  • En un año se han decomisado 400.000 plantas de cannabis y se han hecho tantas intervenciones como en el conjunto de Catalunya

  • El clima, las buenas comunicaciones y las "bajas" penas de cárcel, los factores que atraen a las bandas criminales

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ACN

La provincia de Tarragona es el "campo" de plantación de marihuana de Europa y aglutina "tantas" intervenciones como el total de las registradas en el conjunto de Catalunya. En este último año, se han decomisado 400.000 plantas de cannabis. Son los datos que ha presentado este miércoles el presidente de la Audiencia de Tarragona, Joan Perarnau, en la Junta Provincial de Seguridad de Tarragona. Perarnau ha calificado las cifras de "barbaridad" y ha subrayado que se trata de una producción "estratosférica".

En la reunión, en la que han participado Mossos d'Esquadra, Guardia Civil y Policía Nacional, los cuerpos policiales han señalado que las bandas de narcotraficantes que operan en la zona siguen siendo grupos extranjeros no arraigados en el territorio.

Según Perarnau, la buena climatología, las buenas comunicaciones por carretera y la proximidad con el mercado europeo, así como las "bajas" penas de cárcel han llevado a las bandas criminales a instalarse en las comarcas tarraconenses y ebrenses. "En Tarragona se ha decomisado el mismo volumen de plantas que en toda Catalunya", ha señalado. Además de Tarragona, la zona del Maresme y la de la frontera de Girona con Francia son otras de las áreas importantes de cultivo de cannabis.

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El presidente de la Audiencia ha matizado que no estamos ante un problema de la provincia, sino que los narcotraficantes ven el territorio como un lugar "ideal" para el cultivo de marihuana. "No sólo detectamos entradas por el litoral de las Terres de l'Ebre, sino que cada vez son más cercanas a las playas de Tarragona", ha comentado. Pese a la presión policial y judicial, con intervenciones "continuas" y semanales, Perarnau ha señalado que las plantaciones siguen siendo rentables por los grupos criminales porque las ganancias son "enormes". "Hay bandas que han dejado de robar para dedicarse al cultivo de marihuana", ha explicado.

Por lo que respecta a las estructuras de las bandas criminales, Perarnau ha apuntado que son bandas extranjeras, principalmente de albaneses, kosovares y árabes, que no están arraigados en la zona. "Cada vez hay más y seguimos detectando que el delito está en manos de gente foránea", ha dicho. Ha admitido que en el cultivo y tráfico de marihuana también participa población autóctona, ya sea para alquilar terrenos, comprar material o bien profesionales como electricistas. Recientemente, los Mossos desmantelaron una operación en la que estaban implicados pescadores sin antecedentes que alquilaban sus barcas a los narcos.