Cumbre del clima

El cambio climático se está acelerando (tal como anunció la ciencia hace 20 años)

Incendio registrado en Mosquito, California, el pasado septiembre.

Incendio registrado en Mosquito, California, el pasado septiembre. / AFP/ JOSH EDELSON

  • Calor extremo y subida acelerada del mar son consecuencias del nivel de emisiones

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Michele Catanzaro
Michele Catanzaro

Periodista

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El cambio climático no va más rápido de lo previsto, contrariamente a una afirmación ratificada por el propio secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. De hecho, la correlación entre las proyecciones científicas y la temperatura media y el nivel del mar es muy buena. Que algunos procesos se estén acelerando -como la subida del nivel del mar- es uno de los escenarios esperados. Algunos de los eventos extremos de los últimos años, especialmente las olas de calor intenso, también son una consecuencia esperada de las emisiones. 

Es indudable que estamos asistiendo a giros dramáticos de una película cuyo guion es conocido desde hace tiempo. “Las cosas están progresando según lo esperado y eso ya es bastante malo”, resume Roger Pielke, profesor de Estudios Ambientales de la Universidad de Colorado y crítico del catastrofismo climático. “Nosotros no decimos que [el calentamiento] esté ocurriendo más rápido de lo previsto”, confirma un portavoz del Panel Intergubernamenal sobre el Cambio Climático (IPCC). 

"Las cosas están pasando más rápido de lo que la gente se esperaba, no de lo que los modelos preveían"

Gavin Schmidt, NASA

“La gente no se esperaba ver tan pronto el impacto del cambio climático en los extremos meteorológicos. Pero el calentamiento de los últimos 10 años ya basta para generarlos. Las cosas están pasando más rápidamente de lo que la gente se esperaba, no de lo que los modelos preveían”, afirma Gavin Schmidt, director del Goddard Institute for Space Studies de la NASA y autor de un análisis de la calidad de los modelos climáticos. “Empezamos a ver efectos que ya se sabía que llegarían”, concuerda Francisco Doblas-Reyes, director del Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center (BSC).

Variables globales en aceleración

Todos los análisis de los modelos climáticos empleados por el IPCC confirman que han sido correctos en simular las variables climáticas globales: tenemos el calentamiento y el nivel del mar esperados por la cantidad de emisiones que hemos generado, dentro del rango de estimaciones hechas ya en los años 80 y 90

Esas proyecciones ya apuntaban a que la temperatura, el nivel del mar y la intensidad del ciclo del agua no solo aumentarían, sino que lo harían de forma acelerada. Que esta aceleración esté ocurriendo bajo nuestra mirada ya lo ratificó el IPCC en su informe de 2021. 

Fenómenos regionales

Sin embargo, los modelos no son tan buenos en simular el clima a nivel regional. Es a esta escala más pequeña donde ocurren los eventos extremos que causan más daño y llaman más la atención. 

“Las simulaciones actuales no tienen suficiente resolución. Las hacemos en una escala de 100 kilómetros y las necesitaríamos en una escala de uno. Para ello hacen falta ordenadores que aún no existen”, afirma Doblas. 

Quizás la reducción extrema del hielo ártico durante el verano sea el único proceso que esté ocurriendo mucho peor de lo previsto.

Además, hay procesos que no se ha conseguido simular bien hasta hace una década. Por ejemplo, la amplificación ártica: el conjunto de fenómenos que hacen que el Ártico se caliente hasta cuatro veces más rápido que el resto del planeta. Posiblemente, la reducción extrema del hielo ártico durante el verano sea el único proceso que esté ocurriendo mucho peor de lo previsto, debido a este atraso en los modelos.

Fenómenos extremos

Anticiparse a los fenómenos extremos es quizás lo más relevante para la política climática. Sin embargo, los modelos no pueden ayudar mucho en ello, de momento. 

“Si calientas la atmósfera, esta aguantará más agua, y esto intensificará los eventos extremos. Los modelos prevén que estos fenómenos sean más frecuentes, pero no son capaces de simular su magnitud y frecuencia. Son buenos con los promedios, no con los extremos”, afirma Tim Palmer, físico de la Universidad de Oxford. 

"Los modelos prevén que los eventos extremos sean más frecuentes, pero no son capaces de simular su magnitud"

Tim Palmer, Universidad de Oxford

Por ejemplo, ningún modelo alertó de que, con el nivel actual de emisiones, se alcanzarían los 50ºC en Canadá el año pasado o se darían las devastadoras inundaciones de Pakistán este año. “No es que estos fenómenos estén ocurriendo antes de lo previsto. Es que sencillamente los modelos no son capaces de simularlos. Para ello, tenemos que mejorarlos”, afirma Palmer. Este investigador aboga por un esfuerzo científico global para hacer simulaciones mucho más grandes que las actuales. 

El problema de la atribución

Eso lleva a una pregunta peliaguda. Si no hay modelos que lo justifiquen ¿cómo sabemos si esos fenómenos se deben al cambio climático causado por las emisiones y no a fluctuaciones meteorológicas naturales? En esto consiste el espinoso problema de la atribución

“La ciencia de la atribución es importante y queda trabajo para desarrollarla”, afirma Doblas. En algunos casos, hay pocas dudas. Aunque las simulaciones no prevén olas de calor extremas, sin embargo vaticinan muchas menos cuando se simula el mundo sin emisiones industriales. “En consecuencia, se puede inferir que deben ocurrir por el incremento de CO2. Los 50ºC en Canadá son imposibles sin el cambio climático”, afirma el investigador.

"Los 50 grados en Canadá son imposibles sin el cambio climático"

Francisco Doblas-Reyes, Barcelona Supercomputing Center

Otros fenómenos son más complejos. Por ejemplo, la sequía meteorológica. “La variabilidad natural de las precipitaciones es tan grande que tiene un efecto mayor que el cambio climático”, explica Doblas. Eso no quita que el cambio climático aumente la evaporación, por lo que empeoran sus efectos.

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Entre medio, hay un rango de fenómenos cuya vinculación con el cambio climático está más o menos demostrada. La World Weather Attribution Initiative tiene su clasificación; el Boletín de la American Metherological Society, la suya, distinta, mientras que un análisis de los informes del IPCC arroja resultados aún distintos. 

Pilke llama a desconfiar de las afirmaciones tajantes sobre el cambio climático. “Tenemos un problema y es serio. No es mentira, pero tampoco es la apocalipsis”, concluye.