Medio Ambiente

La alerta por sequía amenaza ahora a Berguedà, Solsonès y Ripollès

  • 23 municipios de estas comarcas serán, si no llueve en breve, los próximos en sufrir afectaciones dada la situación crítica de la cabecera del Llobregat

El embalse de La Baells (Berguedà) evidencia la falta de lluvias de los últimos meses

El embalse de La Baells (Berguedà) evidencia la falta de lluvias de los últimos meses / Aigües de Barcelona

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Montse Baraza
Montse Baraza

Periodista

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Un total de 301 municipios están en alerta por sequía en Catalunya después de que este viernes se publicara en el Diario Oficial de la Generalitat (DOGC) la entrada en este estado del acuífero del Fluvià-Muga (Alt Empordà) del que depende el suministro de agua de 22 municipios. Y si no llueve, y las previsiones meteorológicas a corto plazo no prevén que eso vaya a suceder, esta cifra de municipios podría aumentar en breve. En estos momentos, la zona más vulnerable, y la que podría ser la siguiente en entrar en estado de alerta, es la de la cabecera del río Llobregat, según explica a este diario el jefe de departamento de Gestión de Recursos Hídricos de la Agencia Catalana del Agua (ACA), Enrique Velasco. Si eso ocurre, afectará a 23 municipios de las comarcas del Berguedà (18 municipios), Solsonès (3) y Ripollès (2). En total, 15.000 habitantes.

"Si no llueve, vamos a ir a peor y serán más los municipios en estado de alerta. A corto plazo las cosas no pintan bien, y a medio plazo es difícil acertar con las previsiones de lluvia", apunta Velasco. En la ACA están muy pendientes de que el Servei de Meteorologia de Catalunya actualice este mes de noviembre el Índice de Precipitación Estandard (IPE) que permite evaluar la situación hídrica. El color rojo es la señal que marca que ese municipio está en situación crítica. Los responsables de la ACA temen que este otoño el rojo aparecerá en el mapa catalán y que supondrá ampliar aún más la cifra de municipios afectados. "La cabecera del Llobregat, ahora en prealerta, está entre los puntos más vulnerables. En función del IPE que salga en noviembre, podría entrar en situación de alerta", señala Velasco.

Alerta diseñada para ahorrar

Desde la Agencia Catalana del Agua se subraya que la alerta por sequía está diseñada para ahorrar agua y que, de este modo, se eviten restricciones importantes en el consumo doméstico. Las restricciones actuales coinciden con una época de menor consumo que en verano y, por tanto, las afectaciones son, en principio, menores: afectan al consumo de agua en usos agrícolas, ganaderos, industriales y lúdicos. "Ahora no es un momento de consumo importante en este ámbito; ni en las piscinas particulares, ni en el riego agrícola. Son impactos bajos pero suponen un ahorro importante porque la sequía puede ser larga", argumenta Velasco.

Diferente es la situación en municipios que dependen de pozos de agua. En estos casos, la falta de lluvia sí comporta depender del agua de cisternas y, por tanto, restricciones mayores.

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La situación climática actual ha puesto sobre la mesa el hecho de que fenómenos extremos, como la sequía, serán cada vez más habituales. Es por ello que Velasco subraya la necesidad de que la sociedad "cambie de hábitos". "La gente piensa 'si tenemos agua, ¿por qué reducir? Hay que cambiar esta manera de pensar porque no tenemos garantía de lluvia y tenemos que ahorrar", insiste.

"La mejor manera de gestionar la crisis es un cambio de hábito que permita no llegar a una situación crítica", señala antes de instar a ver el agua no como comodidad o disfrute, sino como "un recurso escaso y necesario". "Hay que ir cambiando de cultura", insiste. Se puede empezar en algo tan básico como la ducha: que dure lo que dura una canción de dos o tres minutos. Actualmente, los pantanos y embalses catalanes están al 36% de su capacidad.