UN DEBATE QUE GENERA CONFLICTOS

La jornada continua come terreno en Madrid mientras que Euskadi la frena

  • Canarias fue la primera autonomía en implantar el horario intensivo, que ya es mayoritario en comunidades como Andalucía, Asturias y Cantabria

 Salida de un colegio de Madrid.

Salida de un colegio de Madrid. / David Castro

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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En los coles de infantil y primaria ¿jornada partida o continua? Catalunya y Euskadi siguen siendo dos fortines de la primera, defendidas a capa y espada por sendos Gobiernos autonómicos. Aragón, Navarra y Valencia tienen ambas opciones en proporciones similares mientras que en Madrid está comiendo terreno. La intensiva ya es mayoritaria en Andalucía, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Galicia y Murcia. Canarias fue la primera comunidad, hace décadas, en implantar al 100% la jornada continua. Ha intentado volver a la partida, pero no lo ha logrado.

A nivel internacional, Francia, Bélgica, Irlanda, Reino Unido y Países bajos tienen la jornada escolar partida. Alemania, Polonia, Austria, Chipre y Estonia, entre otros, están en el modelo intensivo mientras que Italia, como España, mezcla ambos. 

“El primer objetivo de la escuela es el educativo. Eso tiene que quedar muy claro. Así que el debate sobre la organización del tiempo solo debería tener un objetivo: el interés de los estudiantes”, afirma Mari Carmen Morillas, presidenta de la Federación Giner de los Ríos, que reúne a las asociaciones de padres y madres de alumnado de la Comunidad de Madrid. Morillas recuerda que las horas de clases son las mismas en ambos modelos, lo que ocurre es que en la continua hay menos espacio para recreos y convivencia y el horario está más comprimido.

“El primer objetivo de la escuela es el educativo, así que la organización del tiempo solo debería tener un objetivo: el interés de los estudiantes”

Mari Carmen Morillas, presidenta de la Federación Giner de los Ríos

Presente en los coles desde hace décadas, en el debate se mezclan muchos otros intereses. Para empezar, los de las madres y los padres. Cada familia tiene sus propias circunstancias pero, en su mayoría, son proclives al horario partido para que los chavales salgan más tarde del cole y poder así conciliar sus horarios laborales. En el otro lado del ring están los docentes, a favor de la intensiva, que facilita su propia conciliación. De hecho, en Madrid, son los profesores los que cada año presentan la solicitud para que los centros voten un cambio de jornada en caso de tener la partida. Esta controversia “provoca un considerable desgaste en la convivencia en los centros y enrarece el ambiente escolar”, reconoce Morillas.

¿Es partidaria la federación Giner de los Ríos de continuar con la partida? Consciente de que cada familia es un mundo, su presidenta no quiere dar un sí o un no rotundo. Lo que sí destaca es que los equipos directivos deben “ofrecer toda la información” antes de proponer la votación a las familias. “También hay que ser consciente de que si se implanta la jornada continua no hay vuelta atrás. En teoría sí, pero la realidad es que no”, concluye.

En Madrid, donde el Gobierno autonómico siempre alega la libertad de los centros para organizarse, la jornada continua (de 9.00 a 14.00 horas) está en claro ascenso en la escuela pública. No sucede lo mismo en la concertada ni privada, donde los alumnos salen a las 16.00 o 16.30 horas.

En Madrid, el horario partido está implantado en el 96% de los coles concertados y privados frente al 40% de los públicos

Según los datos de la Federación Giner de los Ríos, el horario partido está implantado en el 96% de los coles concertados y privados frente al 40% de los públicos. Hay algunas demarcaciones madrileñas, como la zona sur, donde el horario intensivo acapara ya el 79% de los centros públicos. En la zona norte, llega al 32%. “Esto supone un problema para las familias. Algunas se ven obligadas a escoger una escuela fuera de su barrio para conseguir la jornada partida”, critica Morillas.

Salida de un colegio de Madrid.

/ David Castro

Alargar con extraescolares

A raíz de la pandemia, la Comunidad de Madrid decidió -unilateralmente y con el enfado de las Ampas- otorgar a los equipos directivos la posibilidad de imponer la jornada intensiva sin consultar a las familias. En el colegio Ciudad de Roma (distrito de Retiro) se implantó la intensiva, provocando cierta zozobra entre los progenitores. El centro dio la opción de salir a las 17.00 horas siempre y cuando hicieran actividades extraescolares. Estas tienen un “precio moderado” gracias al Ampa, pero no deja de ser prohibitivo en los hogares con menos renta.  

De cara al próximo curso, se ha permitido, de nuevo, votar a las familias, que han apoyado la jornada partida aunque en un porcentaje menor que en el pasado. “Cada padre y cada madre tiene sus propias circunstancias y vota en función de sus intereses. Hay familias que se han adaptado al modelo intensivo y tira de abuelos o pueden teletrabajar por la tarde”, explica Patricia López, madre de una alumna de 5º de primaria, que votó por el sistema partido.

En el horario partido, el 72% de los alumnos y alumnas comen en el centro frente al 38% en el caso de intensivo


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Además de los problemas para la conciliación de los padres y las madres, la responsable de Giner de los Ríos advierte de que la implantación del horario continuo conlleva otro peligro: la posible desaparición del comedor escolar debido a la caída de la demanda. En el horario partido, el 72% de los alumnos y alumnas comen en el centro frente al 38% en el caso de intensivo.

En Euskadi

Frente a la situación madrileña está la vasca, donde el Gobierno autonómico -igual que en Catalunya- es firme defensor de la jornada partida para los coles de infantil y primaria. El curso que viene, un puñado de coles e institutos públicos se verán obligados a renunciar a la intensiva e implantar la partida. En su día (hace más de una década) se apuntaron a un programa de clases de refuerzo y actividades llamado 'Hedatze'. El Gobierno vasco ha endurecido las condiciones para formar parte del plan, así que si los centros no son considerados aptos deberán olvidarse de la jornada continua que estaban llevando a cabo e implantar la partida, un modelo aplaudido tanto por los padres y madres como por los equipos directivos.