Guerra en Ucraina

La gestación subrogada, en el punto de mira por la guerra en Ucrania

La guerra en Ucrania mantiene en vilo a parejas con trabas para viajar preocupadas por las madres gestantes y los bebés nacidos

La gestación subrogada, en el punto de mira por la guerra en Ucrania
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Selina Otero

El conflicto en Ucrania ha puesto sobre la mesa las distintas posturas sobre la gestación subrogada. Ucrania es el país elegido por muchas personas que, por distintos motivos, no pueden tener hijos y acuden a otra persona, una madre gestante, para poder tener descendencia. Ahora tienen problemas para estar presentes en el parto y traer a sus hijos a España. Desde el feminismo, se considera “un problema menor, teniendo en cuenta las agresiones y la intervención bélica en el país”.

La guerra en Ucrania tiene a estas parejas, que se encuentran en este proceso, en vilo. Como explican las asociaciones que defienden la gestación subrogada, “estamos preocupados por la situación de las mujeres gestantes y por los niños nacidos: ¿en qué condiciones están?”.

Para Rita Radl, socióloga: “el principal problema es comercializar, convertir en una mercancía el cuerpo de las mujeres”. En estos momentos han trascendido imágenes de sótanos en Kiev con niños y niñas recién nacidos, que aguardan la llegada de sus padres y con enfermeras voluntarias que los cuidan.

“Nuestra pesadilla es que pueda pasarles algo. Están restringidos los movimientos y nos falta apoyo diplomático. Pensamos en la seguridad de las mujeres embarazadas y de los niños”, cuenta José Hidalgo, portavoz de la Plataforma por la Protección de la Infancia Nacida en Georgia y Ucrania (Apingu). Piden ayuda a los gobiernos. Esta situación pone en el punto de mira, de nuevo, el dilema de la gestación subrogada.

“En Twitter nos devoran, nos humillan, y solo queremos proteger a nuestros hijos”

José Hidalgo

Portavoz de la plataforma Apingu

“En estos momentos podemos entrar. La policía ucraniana ha aceptado el acuerdo de gestación subrogada como título válido para acreditar una razón legítima de entrada en territorio ucraniano. Pero con el caos que existe... que haya conseguido entrar una familia no significa que vayan a entrar todas. La dificultad es para salir, necesitamos algún tipo de acreditación”, cuenta José Hidalgo, de Alicante, portavoz de la Plataforma por la Protección de la Infancia Nacida en Georgia y Ucrania (Apingu).

–¿Cómo se podría resolver el tema de viajar a Ucrania y volver?

–La entrada no parece especialmente difícil, lo especialmente complicado va a ser la salida. Para la salida habrá que presentar una acreditación ucraniana o española, pero algo hay que presentar. Las autoridades españolas están en condiciones de expedirnos la documentación de viaje con mayor agilidad. Queremos acortar el tiempo.

–¿A qué autoridad correspondería?

–Ministerio de Asuntos Exteriores y la embajada española desplazada en Varsovia.

–¿Están molestos?

–Sí. El Gobierno de España nos dejó plantados en 2020, con las dificultades que se plantearon con el tema del coronavirus. Niños acumulados en una casa cuna fue una imagen que dio la vuelta al mundo, ahora se está reproduciendo con un ‘búnker cuna’. Eso fue una puesta en escena creada por gobiernos ‘subrófobos’ para escenificar una tienda de niños, que es como quieren que se perciba la gestación subrogada. Este es otro tema: hay un trasfondo ideológico. Pero sí tenemos esa desconfianza, de que no se nos brinde el apoyo necesario.

“Si no queremos que se recurra a este proceso en otro país, que se regule en España o que nos den una alternativa”

–Ucrania permite la gestación subrogada desde hace años...

–Aparte de permitirlo, lo regula. A ver, desde un punto de vista de la ética, el dilema está en que se pueda abusar de la situación de pobreza de las personas. Pero si no queremos que se recurra a este proceso en un país que no sea el tuyo, que se regule en España, por ejemplo, dame una alternativa. En estos momentos, por ejemplo, estamos viendo en redes sociales cómo nos devoran, con vejaciones, humillaciones, insultos... Para un sector de Twitter somos ‘los compraniños’.

–Ustedes hablan siempre de madres gestantes, no aceptan otros términos...

–Ni los aceptamos ni hablamos con quien sí los utiliza. Como cuando se dice ‘vientre de alquiler’. Rechazamos esta expresión porque cosifica a la gestante: no la valoriza.

–¿Qué opina acerca de que sea una cuestión económica para las gestantes?

–Es que a lo mejor no existe esa situación de pobreza. También depende de cada persona, si se involucra más o menos en el proceso. Hay gente más confiada y otra gente que en la entrevista pregunta acerca del nivel de renta de la persona gestante, para elegirla o rechazarla. Entonces, ya depende del nivel de información con la que accedas al proceso. En Ucrania, la mujer obtiene una gran compensación. Con ella, por ejemplo, logra comprar una vivienda a una edad temprana. Para nosotros, con hipotecas de 30 años, es imposible. Se piensa normalmente en vulnerabilidad pero en este proceso entran distintos perfiles.

–Reivindican igualdad de trato para los niños y niñas.

–Sí, igualdad de trato para los niños españoles y que las instituciones no penalicen a los nuestros. Que nos ayuden. Queremos protegerlos porque esta es una situación que es muy fácil que derive en bullying, en acoso escolar.

“El problema de este proceso es que instrumentaliza a las mujeres”

Rita Radl

Socióloga, profesora e investigadora

Crea diferencias entre países (ricos y pobres), entre clases sociales y convierte a la mujer en un “objeto mercantil”, en un simple “cuerpo gestante”. Rita Radl, feminista, socióloga, profesora e investigadora (USC), rechaza desde siempre la gestación subrogada.

–Los padres españoles que están en un proceso con madres gestantes en Ucrania, uno de los principales países que permite la gestación subrogada, están en vilo. ¿Qué opina?

–Es un problema menor teniendo en cuenta las agresiones y la intervención bélica que sufre Ucrania en estos momentos y que afecta a las mujeres y los varones de este país de forma cruel, si cabe, especialmente a las niñas/os, pero también a las mujeres, a los hombres, las personas tienen que huir, esconderse, no pueden dormir...una violación de sus derechos y de los derechos humanos sin precedentes y que estará inscrita en sus cuerpos y sus identidades toda la vida…

–En España está prohibida. ¿Diferencias entre países y entre mujeres de distintos países y clases?   

–Sí, claro, diferencias entre países ricos y pobres. Este tema remite a un problema político y social que requiere otras soluciones.

–¿Cree que debería prohibirse en todos?   

–Sería una cuestión deseable, pero al mismo tiempo habría que pensar también en otras medidas de justicia social para acabar con las grandes diferencias entre países en cuanto a las riquezas económicas y de aprovechamiento de recursos.

“El tema de las gestantes en Ucrania es menor teniendo en cuenta la violación de derechos que vive toda la población”

–El feminismo normalmente lo rechaza. 

–Sí, por la visión de la instrumentalización de las mujeres, reducirlas a ser un mero objeto mercantil, a ser y convertirse de nuevo en un simple “cuerpo gestante”.

–Es algo complejo desde un punto de vista ético y emocional. ¿Por qué?

–Porque los embarazos parecen inducir al establecimiento de una relación entre el feto y la mujer embarazada y su entorno, se establecen relaciones interhumanas, cargadas con afectos y emociones, cuestión que puede dificultar también el desprendimiento de la madre tras el parto. Aun cuando esta cuestión depende en realidad de una concepción y construcción social en torno al embarazo es un hecho. También existe la cuestión ético-jurídica, aunque esté regulada como lo está en algunos países, a veces aparecen problemas en cuanto al significado jurídico de los vínculos filiales. 

–¿Cuál es el principal problema?   

–El principal problema de la gestación subrogada es comercializar, convertir en una mercancía, el cuerpo de las mujeres. Una mujer “alquila” “solamente” su cuerpo, pero como el cuerpo no es disociable de la persona, de su identidad y su integridad, se comercializa y se instrumentaliza a las mujeres en tanto que personas y sujetos que son.

–¿Poder, desigualdad...?   

–Creo que es un problema de desigualdad, de desigualdades entre países y grupos/clases sociales, de verticalidades y de un poder que resulta de esta verticalidad/desigualdad, si cabe, de la pobreza frente a la riqueza capitalista...países ricos y pobres. Pese a que se dice que no se “paga” por los servicios, este proceso tiene un coste, una mujer pobre no lo puede sufragar.

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–¿De sometimiento de la mujer?   

–Entiendo que sí, que es también una forma de sometimiento de las mujeres, ya que la visión o imaginario social de las mujeres solo contempla la utilidad mercantil de su cuerpo. La identidad de las mujeres queda reducida de nuevo meramente a un instrumento.