Situación epidemiológica

La EMA no es partidaria de administrar la cuarta dosis para la población general

La Agencia Europea del Medicamento solo considera “razonable” administrarla en personas inmunodeprimidas

El regulador europeo sostiene que inyectar refuerzos repetidos en intervalos cortos podría reducir el nivel de anticuerpos

Administración de una vacuna en Barcelona.

Administración de una vacuna en Barcelona. / EUROPA PRESS / KIKE RINCÓN

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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La Agencia Europea del Medicamento (EMA en sus siglas en inglés) no es partidaria de inyectar una cuarta dosis de la vacuna contra el covid-19 a la población general. Al menos de momento. En primer lugar, porque no disponen de datos, ni “pruebas” ni resultados clínicos o en la vida real sobre la necesidad de una cuarta dosis. Además, según la EMA, “administrar refuerzos repetidos en intervalos breves de tiempo podría reducir el nivel de anticuerpos que se produce con cada administración, ya que nuestro sistema inmunológico necesita una cierta cantidad de tiempo para mostrar la respuesta al antígeno que se le presenta”, y “podría hacer menos eficiente la vacunación con el tiempo”, ha argumentado el responsable de la estrategia de vacunas del regulador europeo, Marco Cavaleri.

Los reguladores internacionales abordaron esta cuestión en una reunión virtual celebrada la semana pasada. La conclusión de aquel encuentro, según ha explicado Cavaleri, es que las distintas agencias coinciden en que en la idea de “administrar múltiples refuerzos en intervalos cortos de tiempo no sería sostenible a largo plazo”. Para empezar, por el desafío logístico que supone desarrollar repetidas campañas de vacunación todos los años y, en segundo, porque puede generar fatiga social entre la población. “No hay precedentes con un tipo de enfoque de este tipo y sería difícil predecir su impacto en general”, ha explicado.

Vacuna de temporada

Por ello, la EMA considera que lo más razonable a futuro, de ser necesarios nuevos refuerzos en el futuro, al menos en algunos grupos de riesgo, sería ofrecer el suero al inicio de la temporada de invierno, y vacunar entonces como se hace con la gripe. “Esto aumentaría la respuesta de anticuerpos cuando más se necesitan”, ha dicho. Según Cavaleri, de momento no hay datos reales sobre la necesidad y el valor añadido de administrar una segunda dosis de refuerzo -o una cuarta inyección- en la población general y ha insistido que cuando existan datos los analizarán. En todo caso, sí ha reconocido que la cuarta dosis podría ser una respuesta “razonable” en el caso de “personas con sistemas inmunológicos deprimidos”.

Según los últimos datos disponibles del Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) sobre los niveles de vacunación, hasta ahora solo el 40% de la población adulta europea ha recibido la tercera dosis en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo y entorno al 20% de la población adulta todavía no tiene la pauta completa de vacunación frente a un virus que sigue propagándose. 

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“Los datos epidemiológicos de Europa muestran un creciente número de infecciones debido a la rápida propagación de la variante ómicron y la situación en el continente sigue siendo muy preocupante”, ha admitido Cavaleri durante una rueda de prensa que ha advertido también del aumento de la presión hospitalaria como consecuencia del aumento de los contagios.

La EMA también ha aprovechado la comparecencia para exponer los resultados de un nuevo estudio sobre el uso de vacunas de ARN mensajero en mujeres embarazadas. Tras analizar varios estudios realizados sobre 65.000 embarazos, la agencia ha concluido que la administración de este tipo de sueros no causa complicaciones ni para las futuras madres ni para sus bebes y que las vacunas son tan efectivas para prevenir el riesgo de hospitalización y la muerte de mujeres no embarazadas como embarazadas. Los efectos en este grupo incluyen dolor en la zona del pinchazo, cansancio, dolor de cabeza o escalofríos aunque habitualmente los efectos son moderados.