Declaraciones polémicas

El Papa pide juzgar el comportamiento de la Iglesia en los casos de pederastia con la óptica de "cada época"

  • Francisco trata de justificar, de este modo, la inacción de anteriores pontífices ante los casos de abusos a menores

El Papa habla con los periodistas en el avión de regreso a Roma tras su viaje por Chipre y Grecia.

El Papa habla con los periodistas en el avión de regreso a Roma tras su viaje por Chipre y Grecia. / Vatican Media

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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"Una situación histórica debe interpretarse con la hermenéutica de la época, no con la nuestra". De regreso de su viaje a Chipre y Grecia, el papa Francisco se ha referido de esta manera al informe de la Comisión Independiente sobre Abusos de la Iglesia Católica (Ciase) que, en octubre, destapó 216.000 casos de pederastia dentro de la institución religiosa en Francia en los últimos 70 años. En este marco, el Papa, que durante su pontificado ha castigado también directamente a sacerdotes por casos de pederastia y ha endurecido la legislación eclesiástica al respecto, esta vez ha invitado a interpretar el comportamiento de la Iglesia con la óptica de cada época.

"Cuando se hacen estos estudios debemos estar atentos a que las interpretaciones se hagan (contextualizándolas) por periodo de tiempo”, porque se corre "el riesgo de confundir el modo de sentir de una época 70 años antes", ha dicho Francisco. "La esclavitud, por ejemplo, los abusos de hace 70 o 100 años, son una brutalidad. Pero el mundo en el que vivían ellos no es el mismo que el de hoy”, ha argumentado. “En el caso de la Iglesia se encubría. Era una cosa que lamentablemente también pasa mucho en las familias. Hoy decimos que no está bien esto de encubrir. Pero hay que interpretar siempre con la hermenéutica de cada época, no con la nuestra“, ha señalado.

Escándalo vergonzoso

El pontífice argentino intervino de esta manera sobre el escándalo de pederastia a manos de curas estallado en Francia después de que el informe Ciase fuera difundido. Un caso que ha provocado una gran conmoción e indignación no solo en Francia, sino en todo el mundo. Tanto así que sobre el asunto incluso intervino el ministro del Interior francés, Gérald Darmanin, quien llegó a recordarle a la Iglesia católica que “no hay ninguna ley superior” a las leyes de un país y que es un “delito” cualquier abuso contra menores.

No obstante, en noviembre, el presidente galo, Emmanuel Macron, mantuvo un encuentro con Francisco, después del cual ambos escenificaron un buen entendimiento en otras cuestiones, como la lucha contra el cambio climático. E incluso el propio Papa, en su primera reacción tras la difusión del informe, había asegurado que sentía “vergüenza” por la escala del escándalo francés. “Esta es mi vergüenza, nuestra vergüenza, por la incapacidad de la Iglesia durante tanto tiempo de ponerlos en el centro de sus preocupaciones”, llegó a decir en ese momento el exarzobispo de Buenos Aires.

Los obispos franceses viajarán al Vaticano este mes y ese será el contexto en el que el Papa les pedirá “explicaciones” sobre la situación de los abusos en Francia, según dijo Francisco, al admitir también que aún no ha leído el informe, sino solo escuchado “el comentario” hecho por la Iglesia francesa.

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Los masajes de Aupetit

En otro frente, en su rueda de prensa a los periodistas a bordo del avión papal que lo llevaba de regreso a Roma, Francisco también intervino sobre el caso de la reciente dimisión del arzobispo de París, Michel Aupetit, por una supuesta relación con una mujer, un episodio que recuerda en parte al del obispo conservador de Solsona, Xavier Novell. Sobre el caso de Aupetit, el Papa consideró que "los pecados de la carne no son los más graves, sino la soberbia y el odio”, según afirmó al minimizar el comportamiento del cura galo. El pecado de Aupetit fue el de hacerle "pequeños masajes y caricias" a su secretaria, dijo el Papa.