Nuevos hábitos

El Govern renueva su compromiso de abrazar la reforma horaria en 2025

Aragonès y Colau firmarán una declaración el viernes en favor de un uso más racional del tiempo para lograr "una sociedad más sana, igualitaria y productiva"

Baloncesto extraescolar en las pistas situadas debajo del puente de Marina, en Barcelona

Baloncesto extraescolar en las pistas situadas debajo del puente de Marina, en Barcelona / Manu Mitru

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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En 2014, un grupo de personas se pusieron a reflexionar sobre cómo la sociedad debía cambiar para poder aplicar un uso más racional de los horarios en Catalunya. Reforma horaria, lo llamaron, y Fabián Mohedano era su rostro más visible. Y no solo era una cuestión de comer antes o dormir más, era también un asunto transversal, vinculado con la salud, la igualdad y la productividad. En 2017, la Generalitat firmó un pacto con más de un centenar de entidades, patronales, sindicatos y asociaciones en el que se asumía la necesidad de modificar los hábitos ciudadanos. Se ponía 2025 como año en el que todo empezaría a cambiar. Se creó un departamento específico, pero las cosas se han movido más bien poco en el terreno de las cosas mientras que el terreno de las ideas ha seguido en ebullición. Hasta este lunes, cuando la 'consellera' de Igualtat i Feminismes, Tània Verge, ha hecho suya esa fecha en nombre del Govern de Pere Aragonès. Con el objetivo, ha detallado, de que el tiempo deje de ser "un lujo del que se aprovechan solo unos pocos".

El compromiso quita el polvo a un debate que, como muchos otros, había quedado aparcado por la pandemia. Aunque, curiosamente, en este año y medio han sucedido cosas que musculan el proyecto de la reforma horaria, como el teletrabajo o el hecho de haber dormido más, sobre todo en los primeros meses de confinamiento. Este lunes ha dado comienzo en Barcelona una nueva edición de la Time Use Week, unas jornadas en las que se reflexiona precisamente sobre la necesidad de dar un uso más racional a nuestros horarios. Ahí es donde la 'consellera' Verge ha tomado el cetro que en junio de 2017 puso en movimiento Neus Munté. La entonces 'consellera' de Presidència anunciaba la intención del Govern de que todo cambiara a partir de 2025. Ya entontes habló de "flexibilidad laboral", de "avanzar las extraescolares", de "eliminar programas infantiles en la franja nocturna". Faltaban ocho años para la transformación. Ahora ya son solo cuatro.

Un joven teletrabaja para una consultora farmacéutica desde su casa


/ Manu Mitru

En octubre de 2020, la Generalitat aprobó el plan Viure Millor, con la idea de promover mejores políticas del tiempo. Nació con la idea de convertirse en una "hoja de ruta interdepartamental del Govern en relación a los compromisos adquiridos en el pacto por la reforma horaria", firmado tres años antes. El documento incluye una lista de 88 medidas orientadas a cumplir tres objetivos: vivir con unos modelos de "gestión del tiempo más eficientes" que incrementen el rendimiento tanto académico como en las empresas, facilitar un "cambio de rutinas" que permita más y mejor conciliación, sobre todo las mujeres, y establecer "hábitos saludables" que mejoren la calidad de vida y el bienestar de las personas. Muchas de estas propuestas, sin embargo, carecen de contundencia, es decir, el documento usa mucho palabras como 'promover', 'analizar' o 'fomentar'. No por falta de ganas, sino porque muchas de las cosas que se quieren cambiar trascienden a la Administración.

Más pedagogía

Todo lo que tiene que ver con el ámbito laboral privado, por ejemplo. Por mucho que patronales y sindicatos firmaran el pacto por la reforma horaria, mientras las empresas no reflexionen sobre nuevos modelos productivos que puedan beneficiar a sus trabajadores, la cosa tendrá poco recorrido. Lo mismo con los horarios de los comercios. O con el 'prime time' de las televisiones. O las extraescolares que te dejan al niño a las nueve en casa hecho un cromo.

Portal de l'Àngel, templo del consumo de Barcelona

/ Manu Mitru

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Se puede intervenir directamente en los funcionarios y en los medios de comunicación públicos, pero en el sector privado, poco más que pedagogía y buscar empatía. El teletrabajo es una oportunidad, pero los expertos coinciden en que se está haciendo un mal uso y un abuso. "Todos ya hemos aprendido que no es una medida de conciliación", ha denunciado la 'consellera' Verge, que ha insistido mucho en la cuestión de género. "El trabajo que tenemos por delante es ingente si queremos llegar si queremos llegar al 2025 con actuaciones concretas, tal y como se nos exige", ha concedido.

La semana tendrá su colofón el viernes con la Declaración Barcelona en Usos del Tiempo, que se espera que firmen el 'president' Pere Aragonès y la alcaldesa Ada Colau. Será una herramienta política más en esta carrera ya menos de fondo que termina en menos de cuatro años, cuando se supone que todo debería empezar a ser distinto para que la gente viva mejor. Con la mirada puesta, tal y como ha definido Marta Junqué, coordinadora de la Time Use Week, en "empezar a hablar del derecho al tiempo como un derecho de la ciudadanía".