ENTREVISTA

Roser de la Torre: “Ser cooperante es muy enriquecedor”

Gestora del área de relaciones con entidades sociales de la Fundación ‘la Caixa’, es una de las participantes del programa de voluntariado internacional CooperantsCaixa

Roser de la Torre Villalobos, en el edificio de Fundación ’la Caixa’, en la Diagonal de Barcelona, esta semana.

Roser de la Torre Villalobos, en el edificio de Fundación ’la Caixa’, en la Diagonal de Barcelona, esta semana.

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Montserrat Baldomà

Roser de la Torre Villalobos es gestora del área de relaciones con entidades sociales de la Fundación ‘la Caixa’ y una de las participantes de CooperantsCaixa, un programa de voluntariado internacional al servicio de oenegés locales. Aproximadamente, 60 voluntarios dedican este verano sus vacaciones a colaborar en diferentes proyectos. Desde el año pasado, y a consecuencia de la pandemia, se realiza de forma virtual.

-Mientras la mayoría sueña con viajar al Caribe o con tumbarse a la bartola, usted dedica sus vacaciones al voluntariado. 

-Ja, ja, ja, sí. Pero también me gusta hacer vacaciones con la familia y los amigos. Si te organizas bien, se puede combinar. Cuando vas sobre el terreno, los programas son de tres semanas, 15 días laborales, así que te quedan días para hacer otras cosas. Y sobre el terreno, al finalizar tu jornada o los fines de semana, se pueden hacer escapadas y mucha actividad local.

-¿Por qué se apuntó al programa CooperantsCaixa?

-Me gusta conocer gente diferente, otros países y otras culturas. Y también encuentro mucho sentido a esos proyectos. Es un aprendizaje compartido constante. Esa sensación de compartir conocimiento y el trabajo en equipo es lo que más me gusta.

-¿Desde cuándo participa?

-He participado en cinco ocasiones. Empecé en 2017 con un proyecto en Perú. Los dos años siguientes viajé a Mozambique. En el 2020, ya de forma virtual, hice voluntariado en ese país africano., y este año, también en remoto, en Etiopía. Es muy interesante que la Fundación nos dé la oportunidad a los empleados y las empleadas de poder trabajar con personas de otros países y colaborar en proyectos donde presta apoyo. Como decía, es un aprendizaje compartido. Nosotros transferimos metodología y cómo evaluar el impacto de los proyectos, pero también es una experiencia muy enriquecedora porque conocemos una nueva cultura, una nueva manera de trabajar en función de las necesidades y la realidad de cada país. Y también nos permite conocer a compañeros de nuestra entidad.

-Cuéntenos el proyecto MOM, de Etiopía, en el que está trabajando. 

-Se lleva a cabo en dos campos de personas refugiadas en Etiopía. El objetivo de MOM, que lleva cuatro años en marcha y está coordinado por Acnur, es mejorar la situación nutricional de los menores de cinco años y de sus madres, y está teniendo un gran impacto. Por ejemplo, la mortalidad infantil se ha reducido un 36% y la desnutrición aguda grave, en un 60%. Nuestra colaboración es en el área de comunicación, en ayudar a dar a conocer tanto ese impacto como historias personales. Quiero destacar el vínculo del proyecto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con los que la Fundación está totalmente alineada. En este caso, se abordan cuatro: pobreza cero, salud y bienestar, paz, justicia e instituciones sólidas y, por último, alianzas para lograr los objetivos.

-¿Cómo lleva lo de cooperar en remoto?

-No es lo mismo, claro. Estar en el terreno son también los olores, el idioma, la cultura, las gentes. Es una experiencia completamente inmersiva de tres semanas. Son vivencias diferentes, pero está siendo muy positivo.

África me ha cambiado. Allí aprendí a disfrutar de pequeños momentos que son únicos

-¿La telecooperación quedará después de la pandemia? 

-Sí, totalmente. Es muy útil y eficiente. Cuando llegue ese deseado momento de volver a viajar, y yo seré la primera en apuntarme, será una combinación de las dos cosas, presencial y virtual. Nos podemos quedar con muchos de los aprendizajes de estos meses porque es una opción muy interesante.

-¿Qué gana el cooperante?

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Es una experiencia muy enriquecedora, porque te llevas una nueva manera de entender la vida y el mundo. Cada momento compartido con la gente del país, cada conversación es un aprendizaje. Además, en mi caso, he aprendido un nuevo idioma, el portugués, y a valorar el tiempo de manera diferente. En África se vive de forma más intensa el presente. África me ha cambiado en este sentido. Ahora valoro mucho más cualquier paseo o charla que pueda tener un día cualquiera. He aprendido a disfrutar de pequeños momentos que son muy únicos.  

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EL PERIÓDICO y Fundación ‘la Caixa’ dan voz cada semana a los perfiles sociales, culturales y científicos que con su esfuerzo están creando una sociedad con más oportunidades para todos.

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