Balance epidemiológico

Los supercontagios brotan donde se disipan las medidas de seguridad

La pandemia entra en una fase de dos velocidades: mantiene una incidencia bajísima entre los vacunados y se desboca en la franja de jóvenes sin vacunar

La policía desaloja a la gente que hacía botellón en el paseo del Born de Barcelona.

La policía desaloja a la gente que hacía botellón en el paseo del Born de Barcelona. / JORDI OTIX

  • Los expertos atribuyen el actual incremento de casos a las fiestas de fin de curso, la verbena de Sant Joan y la reapertura del ocio nocturno

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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La pandemia de coronavirus ya no es la misma que hace un año. De hecho, llegados a este punto de la historia, la panorámica de esta crisis sanitaria se tiñe de cada vez más matices. "Ahora mismo estamos ante dos pandemias de covid-19: una que afecta a los vacunados y otra que afecta a los no vacunados", esgrime la biofísica Clara Prats. En un caso, la incidencia es bajísima. En el otro, el crecimiento es explosivo. "Si solo tenemos en cuenta el número de nuevos contagios, la situación es comparable a la primera ola. Pero, por suerte, estamos ante un escenario diferente. La población más susceptible de sufrir las consecuencias más graves de esta enfermedad ya está protegida", comenta la investigadora del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos (Biocomsc) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). La quinta ola del covid-19 se ceba con los jóvenes.

Una pareja baila mientras está de fiesta, de madrugada, en la playa de la Barceloneta.

/ JORDI OTIX

El último informe del Centro Nacional de Epidemiología y el Instituto Carlos III confirma que los menores de 30 son ahora la franja más afectada por el virus y que, además, los casos en este grupo se han incrementado notablemente en las últimas semanas. Los contagios en jóvenes de entre 10 y 19 años han crecido un 24%. Y los casos en la franja de entre 20 y 29 años han subido un 12%. Los datos muestran que estamos ante una nueva explosión de casos que, en estos momentos, empieza a poner contra las cuerdas a los centros de atención primaria. Solo en Catalunya, esta semana los CAP ha atendido a más de 11.000 positivos, la cifra más alta desde que existe un registro.

Pero ¿de dónde salen tantos casos? "Estamos viendo los contagios que se produjeron la semana que acabó el curso escolar, muy probablemente en los viajes y las fiestas de fin de curso. Empezamos a ver los contagios que se produjeron en la verbena de Sant Joan y durante la apertura del ocio nocturno, pero hasta la semana que viene no tendremos una panorámica más completa de esos días", señala Magda Campins, jefa del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Vall d'Hebron. Estos escenarios explicarían, por ejemplo, por qué la incidencia acumulada en España, tras un periodo de descenso, vuelve a estar por encima de los 150 casos por cada 100.000 habitantes. O por qué el riesgo de rebrote en Catalunya ha subido 200 puntos en tan solo unas semanas.

Decenas de ciudadanos se congregan frente a una hoguera durante la verbena de Sant Joan del 2021.

/ Jordi Cotrina

Los nuevos focos

"Hemos pasado de brotes a pequeña escala, como los que se producen en domicilios y lugares de trabajo, a eventos de supercontagio donde se infectan de golpe 20 o 40 personas. Solo así se puede explicar la actual explosión de casos", ilustra Prats. "Antes, por cada caso positivo detectábamos entre tres y cuatro secundarios. Ahora, por cada positivo encontramos entre seis y siete más", constata Campins. Los nuevos focos de contagio, comentan las expertas, vuelven a ser los encuentros sociales donde confluye mucha gente y se disipan las medidas de seguridad (y la responsabilidad individual). Los espacios cerrados, las grandes aglomeraciones y la atmósfera festiva aderezada con alcohol son ahora los escenarios donde se concentra el mayor riesgo. Como los botellones, las noches de fiesta y hasta las bodas, casamientos y comuniones.

"Hemos pasado de brotes a pequeña escala a eventos de supercontagio donde se infectan de golpe 20 o 40 personas"

Clara Prats, biofísica del BIOCOMSC

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo, ha señalado que los encuentros alrededor de la Eurocopa podrían ser los responsables del aumento de casos de covid-19 en toda Europa. "A veces no es solo el evento en sí, que puede contar con más o menos medidas de seguridad, sino qué ocurre antes o después. Si en los estadios se mantiene la distancia interpersonal pero antes del evento hay cenas masivas y después se monta un corrillo de gente sin mascarilla, el riesgo está ahí", añade la experta del Biocomsc.

Campins señala otro factor clave en esta nueva explosión de contagios. "Los síntomas que se producen con la variante delta, un 67% más contagiosa que las anteriores, son diferentes a los que estábamos acostumbrados. Ahora la infección se presenta con síntomas muy parecidos al de un resfriado común y no con los signos 'clásicos' de fiebre, tos y pérdida de gusto y olfato. Esto está retrasando mucho los diagnósticos, porque muchos creen que están pasando por un simple catarro", añade.

Por qué hemos bajado la guardia

El aumento de los contagios coincide con la sensación generalizada de que, tras la desescalada de las medidas anticovid, todos hemos bajado un poco la guardia. El biólogo Sergi Maicas Prieto y la psicóloga Esperanza Navarro-Pardo apuntan a algunas de las razones tras este fenómeno. En un análisis publicado recientemente en 'The Conversation', los expertos explican varios sesgos cognitivos que podrían estar afectando a nuestra percepción del riesgo pandémico.

La falacia del jugador, por ejemplo, sería una de las razones que inducirían a pensar aquello de "si el otro día estuvimos en un sitio cerrado y no nos contagiamos, hoy tampoco nos contagiaremos". O el complejo de Superman, que nos induce a pensar que "eso le ocurre a los demás, pero a mí no". O el siempre engañoso sesgo de asociación, que instiga a pensar que "mi vecino sale de fiesta todos los fines de semana y no se ha contagiado significa que salir de fiesta no implica riesgo". Aunque ninguna de estas premisas es cierta.

Hay varios fenómenos que distorsionan nuestra percepción del riesgo pandémico y nos inducen a bajar la guardia

"Mucha gente interpretó la 'desescalada' como sinónimo de que la pandemia había acabado, pero no es así. Quizás no se ha trasladado bien el mensaje", reflexiona Prats. La experta, de hecho, recuerda que incluso entre las franjas más jóvenes infectadas el riesgo de complicaciones no es nulo. Entre un 1,5% y un 2% de los jóvenes contagiados acabarán hospitalizados por covid-19. También preocupa que estos casos afecten a personas de franjas mayores que todavía no están del todo inmunizadas. O a ciudadanos que, por motivos de salud, no se han podido vacunar y siguen tan vulnerables al virus como el primer día.

"Ahora es el momento de entender qué está pasando y poner medidas para mitigar el riesgo y evitar nuevos brotes. No es el momento ni de criminalizar a los jóvenes ni de echarles la culpa de la pandemia", zanja Campins. La epidemióloga descarta que, en estos momentos, haya que dar un paso atrás en la desescalada y volver a los cierres restrictivos. Eso sí, la experta se muestra partidaria de aplicar otro tipo de medidas de prevención como, por ejemplo, una política de test de antígenos para reducir el riesgo de contagio en locales (de hostelería y ocio) y eventos (como bodas, fiestas o grandes encuentros de amigos y familiares). 

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"Ahora es el momento de entender qué está pasando y poner medidas, no de criminalizar a los jóvenes"

Magda Campins, epidemióloga del Hospital Vall d'Hebron

La moraleja, pues, vuelve a ser la misma que desde hace un año resuena en el ambiente: paciencia, prudencia y responsabilidad. Sobre todo ahora que la expansión de nuevas variantes del coronavirus está cambiando las cartas que teníamos sobre la mesa. El mensaje de esperanza sigue estando en manos de las vacunas, que tras una meteórica carrera han logrado ya inmunizar completamente al 54% de la población española. En nada estaremos a las puertas de la ansiada inmunidad de grupo y el virus apenas tendrá margen de movimiento para seguir su camino. Hasta entonces, toca tener cuidado. La pandemia todavía no ha acabado.