Tecnología anti-covid

Objetivo: matar al coronavirus que hay en el ambiente

Un filtro HEPA.

Un filtro HEPA. / EL PERIÓDICO

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Desde sistemas que miden la pureza del aire hasta sustancias que prometen eliminar de un fogonazo el coronavirus que flota en el ambiente, la pandemia ha traído consigo una eclosión de técnicas, recursos y aparatos de todo tipo para combatir al covid por vía aérea, o al menos mantenerlo a raya. Sin embargo, no todos los inventos que se comercializan son igual de útiles ni recomendables. Los científicos piden a las autoridades que pongan orden en un mercado que hoy consideran carente de control.

MEDIDORES DE CO2

La transmisión aérea del coronavirus se produce cuando respiramos el aire que ha exhalado una persona infectada. Por eso, los medidores de CO2 se han erigido en la herramienta más útil que existe para combatir al covid en espacios interiores, ya que permiten conocer la concentración de aire exhalado –es decir, cargado de CO2- que hay en el ambiente. Superado un determinado límite –alrededor de los 800 ppm-, se recomienda airear el lugar urgentemente. Estos aparatos, cuyo uso se ha popularizado este año en empresas, comercios y centros educativos, constituyen también la fórmula más económica para esquivar al virus. Los hay desde 30 euros en adelante. 

FILTROS HEPA

La forma más eficaz, sana y sin efectos secundarios que existe de limpiar el aire –aparte de abrir las ventanas y hacer que circule- es filtrarlo. Y eso es lo que lo que ofrecen los filtros HEPA. Estas siglas –acrónimo de ‘filtro de aire de partículas de alta eficiencia’ en inglés- se han popularizado a raíz de la pandemia, pero en realidad están más presentes en nuestras vidas de lo que pensamos. Los sistemas de aire acondicionado y las aspiradoras tienen filtros de este tipo. Lo aparatos con filtros HEPA que se han comercializado en el último año, aparte de filtrar el aire y atrapar los aerosoles que flotan en él, lo devuelven limpio. Su problema es su precio: es imposible encontrar un dispositivo portátil por menos de 400 euros.

FOTOCATÁLISIS

Uno de los peores enemigos del SARS-Cov2 es la luz solar: la exposición del virus durante varias horas bajo los rayos del sol es suficiente para que se produzca su descomposición. La fotocatálisis se inspira en este fenómeno natural para eliminar el coronavirus que flota en el aire. El problema es que esta reacción físico-química es peligrosa y los sistemas fotocatalíticos existentes requieren la instalación de un profesional. Solo están recomendados para grandes espacios. Científicos del Centro de Biología Molecular, el CIEMAT y el Jardín Botánico de Madrid trabajan actualmente en el diseño de un prototipo basado en esta tecnología que se podría incorporar a los sistemas de climatización de hospitales y grandes superficies.

OZONO

El ozono es uno de los desinfectantes más utilizados en el tratamiento de ambientes altamente contaminados debido a su extraordinario poder germicida. No hay bacteria, virus ni bicho viviente que resista el brutal proceso de oxidación que provoca la presencia de este gas. Su potencial esterilizador hizo que muchas miradas se dirigieran hacia él al principio de la pandemia con la esperanza de haber encontrado un arma eficaz contra el coronavirus. Propulsados por esa creencia, se lanzaron al mercado multitud de productos basados en el ozono que prometían la eliminación inmediata del virus en el ambiente. Lo que no contaban esos anuncios son los peligros que este gas entraña para la salud. Los expertos lo desaconsejan tajantemente. 

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REACTIVOS QUÍMICOS

Iones, germicidas, peróxido de hidrógeno, oxidantes… La pandemia ha hecho aflorar una variada constelación de productos que prometen tratar al coronavirus como hace un bote de insecticida con una plaga de mosquitos: envenenándolo en el aire. “Muchos de esos productos han demostrado que eliminan al virus. El problema es que, además, generan otras sustancias químicas que quedan en el ambiente y que pueden ser nocivas o sus consecuencias para la salud no se ha estudiado lo suficiente”, explica el virólogo Antonio Alcamí. Hasta conocer esos posibles efectos secundarios, los científicos desaconsejan el uso de estos tratamientos y han pedido al Gobierno que controle su comercialización. 

HUMIDIFICADORES

Los ambientes secos constituyen un hábitat ideal para supervivencia de los virus, entre ellos el SARS-CoV2. También facilitan las enfermedades infecciosas y respiratorias. Al principio de la pandemia, este dato sonó como un pistoletazo de salida en la cabeza de los fabricantes de aparatos humidificadores, que se lanzaron como locos a ofrecer productos con el anzuelo de hacerle la vida más difícil al coronavirus. Desde entonces, internet se ha llenado de artículos que proponen acobardar al covid manteniendo húmedo el ambiente de las estancias interiores. Siempre es bueno respirar un aire con un nivel óptimo de humedad, pero su eficacia para combatir al virus es nula. 

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