otro Fernando Simón

Entre don Agorero y el profesor Pesimista, Boris Johnson

Una mujer toma la temperatura al primer ministro Boris Johnson

Una mujer toma la temperatura al primer ministro Boris Johnson / STEFAN ROUSSEAU

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La voz de la ciencia en el Reino Unido durante la pandemia no ha estado encarnada por un portavoz al estilo de Fernando Simón. En Inglaterra las conferencias de prensa casi diarias están presididas por un miembro del gobierno. Los más habituales son el primer ministro, Boris Johnson, o el titular de Sanidad, Matt Hancock, con un científico siempre a cada lado. Los designados suelen ser el jefe del servicio médico para Inglaterra, Chris Whitty, y el asesor científico del gobierno, Patrick Wallance. Los británicos a fuerza de verles los conoce, pero ninguno de los dos enamora a la cámara, o se ha convertido en una celebridad. Con una imagen más bien gris y aburrida, su misión es explicar con gráficos y estadísticas la evolución del covid, el estado en que se encuentran los hospitales y en ocasiones, discretamente, corregir algún exceso de Johnson.

El Simón británico, Chris Whitty

/ El Periódico

Patrick Wallance

/ El Periódico

Para ambos, la parte más ardua de la tarea consiste en poner freno al entusiasmo indocumentado que ha caracterizado al primer ministro en sus intervenciones al país. Johnson siempre dice actuar de acuerdo con criterios científicos, pero ya hace casi un año aseguraba, que se podía “acabar con esto en las próximas 12 semanas”. Después abrió apresuradamente la mano en verano con las vacaciones y volvió a hacerlo en las fiestas de Navidad. Whitty y Wallace trataron de impedirlo y hacerle comprender en vano que las consecuencias sería el virus fuera de control y miles de muertos. Desgraciadamente tenían razón. La tercera ola ha sido más mortífera que la primera. Ahora tratan de evitar una nueva desescalada peligrosamente rápida.  Parece que Johnson empieza a ser más receptivo a sus mensajes, después de comprobar que con retorica no se vence al virus.

Blanco de los ultraliberales conservadores

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El celo de los dos asesores científicos les ha convertido en personajes mal apreciados por el público, muy cansado de escaladas y desescaladas, y son también el blanco del sector ultraliberal del partido conservador. En la prensa afín, que les sirve de altavoz apodaron a Whitty y Wallace, Doctor Agorero y Profesor Pesimista, (Dr. Doom and Professor Gloom), junto a titulares como “Gran Bretaña bajo el puño de los científicos”, “Johnson ha sido totalmente capturado por Whitty y Wallace”, o Boris es ahora el prisionero de los científicos”.

La propia clase científica británica rompió el consenso inicial que existía al principio de la pandemia, “Hemos visto a científicos divididos en facciones”, lamentaba la prestigiosa revista 'Lancet'. Ha habido incluso ataques personales. “Es una pena que el señor Johnson esté rodeado por mediocres consejeros científicos”, escribieron dos epidemiólogos de la universidad de Oxford. Esas divisiones han contribuido a una quiebra de la confianza del público en la ciencia y a un creciente movimiento de rebelión contra nuevas restricciones.