29 nov 2020

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la catalunya vaciada

Los pueblos semivacíos buscan vecinos en el éxodo urbano

Catalunya prepara una agenda rural que fije prioridades para frenar la despoblación rural, dotando a los pueblos de servicios para una vida más autosuficiente

Carme Escales

Ton Lloret, impulsor de la iniciativa Repoblem, en Twitter, en el núcleo de Clariana (municipio de Argençola), donde vive con su familia.

Ton Lloret, impulsor de la iniciativa Repoblem, en Twitter, en el núcleo de Clariana (municipio de Argençola), donde vive con su familia. / MARC VILA

En plena euforia de gente planteándose dejar las grandes ciudades para hacerse su rincón en un pueblo o vivir en él, la comisión para frenar la despoblación en Catalunya, integrada por diferentes departamentos del Govern, ha encargado a cuatro entidades la preparación de una agenda rural. La Associació Catalana de Municipis (ACM), Micropobles y el Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible de Catalunya, coordinados por la Associació d’Iniciatives Rurals de Catalunya (ARCA) han empezado a definir acciones prioritarias para el desarrollo de áreas rurales con el objetivo de atraer y retener gente y talento y crear más opciones de vida en el ámbito rural.

En paralelo, y de forma espontánea, están surgiendo iniciativas particulares o de asociaciones que se han propuesto facilitar la conexión entre urbanitas que buscan su lugar en los pueblos y gente del ámbito rural que puede ayudar ofreciendo recursos o información que facilite el éxodo de los urbanitas.

Espontáneamente, están surgiendo plataformas para conectar a urbanitas que buscan un lugar en los pueblos

Es el caso de Repoblem, un perfil de Twitter que Ton Lloret abrió en agosto y que ya tiene más de 12.000 seguidores, un agilizador increíble como no lo han podido ser entidades ni administración hasta ahora. Lloret es hijo de Igualada, licenciado en Historia y conservador del Museu Molí Paperer de Capellades. Vivió en primera persona la emigración forzosa a un pueblo, Clariana (municipio de Argençola), por el alto precio de la vivienda en la capital de la Anoia. “En pleno confinamiento, aprovechando que el interés creciente por instalarse a vivir en un pueblo y dejar la ciudad, me di cuenta de que Twitter sobre todo se usaba para crear polémica, y pensé: o lo dejo, o pongo remedio y le saco partido en positivo”, explica Lloret.

Fijándose en las llamadas ocasionales que se habían ido haciendo desde varios pueblos, y tanta gente pensando en la opción de dejar la ciudad, creó Repoblem como punto de encuentro de demanda y oferta. El primer encuentro cuajado es una pareja con dos niños que dieron con una masía en el Montseny para ser sus ‘masovers’, justo lo que buscaban. “Solo con este caso doy por bien amortizado el tiempo que me ha llevado gestionar el Twitter”, afirma Lloret. En él, ofertas y demandas aproximan continuamente posibilidades de dar con lo que se busca. Puede ser casa, un comercio que se traspase por jubilación, o cualquier empleo. “La gente apunta sobre todo a zonas no despobladas, como el Montseny y el norte de Girona, también por su atractivo paisajístico. El Ebre y el llano de Lleida no se lo plantean tanto”, apunta Lloret.

Otra iniciativa es Viurearural, una plataforma (web y Twitter) con servicios y recursos que se pueden necesitar al instalarse a vivir en comarcas. Esta nace en el marco del Programa de Desarrollo Rural de Catalunya de la mano del Consorci Alt Urgell Cerdanya, con el apoyo de ARCA, coordinadora de 11 grupos de acción local rurales y 2 de pesca, gestores de iniciativas privadas en 556 de los 947 municipios.

La vivienda, el gran hándicap

En los pueblos falta gente, pero también casas que los propietarios quieran alquilar o vender a quienes lleguen con ganas de repoblar. Según explica el concejal comarcal de Repoblament en el Urgell, Sebastià Mata, ni la ley del derecho a la vivienda 18/2007, ni ninguna de las modificaciones posteriores (17/2019) contemplan la posibilidad de negociar con propietarios la salida de sus viviendas deshabitadas al mercado de alquiler o compra, incluso considerando la posibilidad de expropiar para hacerlo la propia administración. Es algo que en las ciudades y pueblos que no pierden población sí se puede hacer, pero en los pueblos que se considera que pierden población, no.

En pueblos como Llardecans (Segrià), ya se ha rehabilitado la antigua casa del médico para alquiler

“Estén donde estén, cualquier vivienda vacía no está cumpliendo con la función social de una vivienda”, señala Mata, que también lleva esta cartera. “Hemos convertido un derecho en un bien de consumo. Y en estos momentos, cuando la Generalitat recauda 10 millones de euros al año por sanciones a propietarios que mantienen sus viviendas vacías, en muchos pueblos la mitad de las casas lo están y sus vecinos tienen que irse a otros lugares a vivir por falta de alojamiento”, explica Mata.

En pueblos como Llardecans, en el Segrià, ya se ha rehabilitado la antigua casa del médico para alquilarla y en los bajos se prepara otra vivienda. “Son pisos de tránsito para jóvenes que, si no, se irían a Lleida a compartir piso y, una vez se van, es muy complicado que regresen”, explica el concejal de vivienda de Llardecans, Francesc Florensa. En Maldà, con 237 habitantes y 12 alumnos escolarizados, preparan un inventario de viviendas y el impulso de políticas para que los propietarios alquilen, ofreciéndoles garantías, para que el beneficio sea mutuo entre dueño e inquilino.

“Tenemos que hacer pedagogía sobre la necesidad de vivienda disponible y también dinamizar no solo con ofertas laborales en el municipio, sino también a nivel de turismo cultural, poniendo en valor y recuperando nuestro entorno, con actividades como el Festival d’escultura en pedra, un elemento identitario de nuestra zona”, explica su alcaldesa, Anna Salla.

Una propia agenda rural

El 3 de octubre del 2018 el Parlamento Europeo aprobó una resolución a favor de la adopción de una política específica para los territorios rurales de la Unión, la Agenda Rural Europea. El objetivo es proponer medidas para tener más en cuenta a las zonas rurales en las políticas públicas, y depender de los recursos y el potencial de estos territorios como herramientas para el desarrollo. En Catalunya, inspirándose en el modelo de agenda francés, y después de un proceso de implicación y participación territorial, se priorizarán retos como la mejora de la competitividad del tejido empresarial rural, y de la calidad de vida de los habitantes de zonas rurales. La agenda rural francesa recoge puntos como: Hacer efectivo el derecho a la banda ancha de muy alta velocidad garantizando el mismo precio independientemente del modo de acceso, incluido el satélite, y garantizar el cumplimiento de los acuerdos de cobertura digital firmados por los operadores; apoyar la creación de 1.000 cafeterías en las zonas rurales; hacer obligatorias las prácticas de médicos en zonas rurales (equivaldría a 3.000 médicos disponibles de inmediato) y acelerar la contratación de hasta 600 médicos asalariados por el Gobierno en las zonas con recursos insuficientes. También se pide mejorar la acogida de las personas mayores en las zonas rurales y revalorizar las profesiones del envejecimiento (formación y remuneración).

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