24 nov 2020

Ir a contenido

EDUCACIÓN EN TIEMPOS DE COVID

¿Se puede enseñar y aprender inglés con la mascarilla puesta?

Los docentes explican que el tapabocas dificulta el estudio de una lengua extranjera, pero no lo impide

La incapacidad de leer los labios se compensa con el reforzamiento de la pronunciación y las repeticiones

Olga Pereda

Una profesora de inglés imparte clase a dos alumnas, la semana pasada en una academia de Barcelona.

Una profesora de inglés imparte clase a dos alumnas, la semana pasada en una academia de Barcelona. / IOSU DE LA TORRE

"Es un poquito peor, pero no pasa nada. Es mejor esto [llevar mascarilla] que morirse". La lección que hace meses dio al mundo una niña pequeña, entrevistada en la cadena valenciana À punt durante la vuelta al cole, sirve para todo. También para la enseñanza de una lengua extranjeraLeer los labios, ver la postura de la lengua y los dientes y escuchar atentamente la pronunciación son elementos básicos para los que están aprendiendo inglés. ¿Cómo afecta tener al profesor con la boca tapada por una mascarilla? "Es una dificultad, efectivamente, pero no un impedimento. Además, ya llevamos un tiempo con las clases presenciales y nos hemos acostumbrado. Como en el resto de actividades de nuestra vida diaria", explica Rosa, maestra de inglés en un instituto de Madrid.

Los alumnos de Rosa son de 4º de la ESO y tienen un nivel bastante alto, así que las dificultades son menores que con los estudiantes de primeros cursos. "A mí me entienden suficientemente bien. En todo caso, procuro hablar más despacio de lo habitual para asegurarme su comprensión", asegura la docente, que tiene claro que las mejores mascarillas para entender y hacerse entender son las quirúrgicas. "Con las caseras de tela apenas entiendo", añade.

Peor es la falta de docentes

Más que con el inglés, Rosa sufre cuando imparte clases de francés a los estudiantes de 1º de ESO, primer año de inmersión en esa lengua. La profesora titular de la asignatura está de baja y la Comunidad de Madrid todavía no ha enviado docente sustituto. Ante la falta de soluciones oficiales, el instituto ha optado por un parche: Rosa, que sabe francés, se ha convertido en la maestra de urgencia. 

"Soy profesora de inglés. Hablo francés, pero no imparto esa signatura. Así que hago lo que puedo. La verdad que hay veces en que pienso que para que me entiendan debería bajarme la mascarilla, algo imposible en plena pandemia. ¿Qué hago, entonces? Pues lo que puedo". Y remata: "La mascarilla es un problema para el aprendizaje en los primeros años, de acuerdo. Pero bastante más grave es que estos chicos y chicas no tengan en clase a un profesor titulado. Eso sí que es un impedimento a la educación. Y ya no hablamos de mascarillas sino de desinterés político".

Las dificultades -que no impedimentos- afectan a todas las lenguas extranjeras. También el alemán, un idioma 'duro' con el que los españoles están poco familiarizados. Adrià March estudia 4º de primaria en un colegio privado de Madrid y es el primer año que tiene alemán como asignatura. "El profesor nos habla bastante alto y escribe mucho en la pizarra. Además, nos está proponiendo juegos para que nos olvidemos un poco de la mascarilla y apredamos lo que podamos", explica.

Vocalización y repetición

El hecho de no ver los labios y la expresión facial completa puede ser, en efecto, una barrera comunicativa, pero los profesionales intentan compensarlo. "Insistimos mucho en la repetición de estructuras, reforzamos la vocalización y el tono y volumen de la voz. Nos aseguramos que los niños y niñas vayan repitiendo correctamente. También nos ayuda el lenguaje corporal, la gestualidad, que es algo que forma parte del ADN de nuestro método de enseñanza de inglés, así como otros materiales visuales que utilizamos en las clases", responde Marta García, Directora de Método de la cadena Kid&Us.

Otra opción sería impartir las lecciones con pantalla facial, pero el efecto protector de cara al coronavirus no es comparable. "Estamos realizando todas las clases presenciales con mascarilla, ya que la pantalla no protege del mismo modo", destaca la responsable de las academias Kid&Us, que abrieron sus puertas el 31 de agosto para empezar el curso académico 2020-21. Las medidas de seguridad no solo incluyen el tapabocas, sino la limpieza y desinfección de las aulas, ventilación varias veces al día y entradas escalonadas.

Algunas academias de idiomas están valorando la posibilidad de comprar mascarillas transparentes, la misma reivindicación realizada por las personas con discapacidad auditiva para poder leer los labios y entender así a sus interlocutores. Sin embargo, todavía no se ha generalizado el uso de mascarillas transparentes homologadas.  Lo que sí se ha puesto en práctica en muchas centros de enseñanza de idiomas es la norma de las puertas abiertas, un método muy efectivo para luchar contra el coronavirus (uno de los mejores aliados del virus son los espacios cerrados y mal ventilados) pero que complica el aprendizaje de una lengua extranjera. "Me cuesta mucho entender al profesor. Entre su mascarilla y el ruido que escuchamos de la calle y de otras clases tengo que concentarme muchísmo más. Quizá a la gente con más nivel no le pasa, pero yo soy intermedio. En todo caso, sigo yendo a las clases. No voy a renunciar a seguir aprendiendo inglés por culpa de la pandemia y la mascarilla", resume Javier Pastor, que a sus 40 años ha decidido darle "el empujón definitivo" al idioma de Shakespeare.