28 oct 2020

Ir a contenido

POSICIÓN DE MONCLOA

Gobierno en alerta, pero no alarmado, por los rebrotes de covid

El gabinete de Sánchez descarta volver al mando único, salvo catástrofe, y pide confiar en las autonomías aunque alguna vaya "tarde"

El Ejecutivo evita el choque con Torra por la situación de Catalunya y se preocupa por la próxima recogida de manzana en Girona

Gemma Robles

El presidente Pedro Sánchez y el de la Generalitat, Quim Torra, en una foto de archivo 

El presidente Pedro Sánchez y el de la Generalitat, Quim Torra, en una foto de archivo  / DAVID CASTRO

El Gobierno central dice estar en alerta, pero no alarmado. No está sopesando el regreso inminente al mando único por los rebrotes de Covid-19 ni barajando, en estos momentos, el decreto parcial y por territorios de estado de alarma, pese a que la Constitución lo permite y que haya runrunes, desde sectores técnicos o políticos, al respecto. «Confiamos en las comunidades, aunque en algunos casos se haya llegado tarde o con carencias. Hay que tratar de reconducir la situación y estamos a tiempo», aseguran fuentes del Ejecutivo central. Catalunya es ahora, seguida de Aragón, el área que genera más preocupación.

El ejemplo dado este fin de semana por una Barcelona que ha escuchado las recomendaciones y advertencias del Govern pero con desobediencia excesiva, como ha narrado este diario, no genera precisamente tranquilidad en los distintos ministerios. Aún así se insiste en que la situación «puede y debe controlarse mejor», sin entrar en pánico. El equipo de Pedro Sánchez parece haberse conjurado para evitar, en lo posible, cualquier choque con la Generalitat a causa del virus, incluyendo el terreno de los recursos jurídicos a decretos como el del pasado lunes, por mas que Moncloa hubiera preferido otras vías de decisión.

 «Hay legislación suficiente en este momento, aunque se pueda mejorar. Hay medidas y hasta medidas que pueden ir a más si no hay suficiente respuesta social. Hay que intentar cooperar sin ruido: si le va mal a uno nos irá mal a o todos. Cuando asumimos nosotros la competencia, y esto va de salud, no de poder, pedíamos lealtad y ahora seremos leales», asevera un alto cargo gubernamental implicado, de cerca, en la lucha contra el coronavirus.

Se admite que hay un flujo de llamadas entre el Ejecutivo y la Generalitat bastante más fluido de lo habitual. «Se ha ofrecido y se ofrece todo tipo de ayuda, en público y en privado», se insiste. La vicepresidenta Carmen Calvo está en contacto con Pere Aragonès y el ministro Salvador Illa está comunicado de manera continua con la consellera de Salut, Alba Vergés.

Los temporeros 

En los próximos días, a las teleconferencias semanales se sumarán reuniones conjuntas, también con Catalunya, entre las áreas sanitarias y de agricultura de todas las Administraciones, puesto que se sigue especialmente la situación de los temporeros: la recogida de la manzana en Girona, por ejemplo, es cuestión de semanas y los empresarios han  hecho llegar a las autoridades que les siguen faltando manos para recolectar. 

Lo sucedido en Lleida hace que este asunto esté sobre la mesa con el sello de prioritario. La mitad de los ingresos hospitalarios de la zona por el virus están relacionados directamente con el sector frutícola. La dificultad de garantizar medidas de prevención y distancia social entre estos trabajadores del campo (los consistorios están facilitando locales para evitarlo) así como lo complejo de ejercer el rastreo en caso de hallar a positivos, es uno de los temas a los que se da vueltas en las cumbres entre administraciones. También en los Procitat (planes de protección civil para emergencias en Catalunya), donde son indisimulables las tensiones entre el Govern y ayuntamientos afectados.

Rastreos mejorables, pero efectivos

Pese a todo, las fuentes gubernamentales consultadas ponen en valor que está bajo la lupa, actualmente, un porcentaje de contagiados bastante mayor (incluyendo asintomáticos) que en la primera fase de la epidemia, pese a que el dato global de infectados sea muchísimo menor. Y sin dejar de reconocer carencias detectadas en el rastreo  o la lentitud en la toma de decisiones de gobiernos como el catalán, afirman que los controles y exigencias en las residencias de tercera edad -cuestión crucial- son máximos en todas las comunidades, sin excepción. 

Además, se subraya que la situación de los hospitales es buena en global y se destaca el acopio hecho de 5000 respiradores que se ha repartido ya, sotienen, entre centros hospitalarios de las distintas comunidades. Por lo que pueda pasar.