hasta el 27 de octubre

El sínodo de la Amazonia arranca bajo críticas de "herejía"

El Papa abre este domingo una reunión de obispos que pondrá a prueba la apertura de la Iglesia

El papa Francisco, el pasado 8 de mayo.

El papa Francisco, el pasado 8 de mayo. / FILIPPO MONTEFORTE (AFP)

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Rossend Domènech

Este domingo se inaugura en el Vaticano un sínodo dedicado a la Amazonia, la remota región de Latinoamérica que comprende nueve países, 30 millones de habitantes y más de 100 pueblos, algunos de los cuales totalmente desconocidos. Pasará a la historia como el encuentro en el que se decidió, por primera vez en varios siglos de catolicismo, que personas casadas puedan ser sacerdotes y tal vez las mujeres diáconos, un paso previo a ser curas. Es decir, poniendo en discusión el celibato eclesiástico, que es solo una norma, y acercar a las mujeres al sacerdocio.

Esto es lo más sexi del sínodo, que se celebrará hasta al 27 de octubre. Sin embargo, no será lo más importante, porque el encuentro de 102 obispos que ha llegado a Roma desde el “fin del mundo” puede constituir una bomba para el orbe católico. Un cambio radical de la geopolítica católica. Tal vez la revolución o el testamento de Jorge Bergoglio a una iglesia que desde los primeros siglos ha tenido a Roma como centro único, desde donde se impartían los mismos principios y prácticas para los 1.200 millones de católicos actuales. La razón es que, en el fondo, el sínodo se planteará si el catolicismo se debe conjugar siempre y en todos los lugares como un compendio de la cultura romana y latina, o puede ser “traducido”, sin negarlas, a otras culturas. Según ha dicho Bergoglio en sus viajes, “Dios se manifiesta en todas las religiones”.

La explotación de la Amazonia

La bomba no será solo para la iglesia, en la que algunos jerararcas ya hablan abiertamente de “herejía” del Papa y, por consiguiente, ventilando un cisma –alejamiento-- de quienes no estén de acuerdo, sino también para los políticos y las economías que favorecen lo que Jorge Bergoglio llama “la cultura del descarte”, es decir a los explotados por intereses económicos. Además de ser el “pulmón del mundo”, Amazonia es explotada por sus maderas, principios activos para fármacos (el 30% mundial), deforestación en favor de agriculturas intensivas, explotación de sus recursos mineros y elaboración de drogas.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, está moviendo desde hace días a su embajador ante el Vaticano y a otros plenipotenciarios para que de Roma no salga una Amazonia hecha una macedonia de pueblos –son unos 130--  y una condena de la explotación de aquella reserva ambiental mundial, que Bolsonaro considera principalmente como propiedad de su país. “Quieren robarnos Amazonia”, ha dicho.

Después de tres días de preparación del sínodo en Belem, capital del estado amazónico de Pará, los obispos escribieron que lamentaban “que en lugar de ser apoyados y alentados, nuestros líderes sean criminalizados como enemigos de la patria”.  El Presidente de los EEUU, Donald Trump, está en la misma línea de Bolsonaro, como quedó reflejado en los incendios amazónicos del pasado verano.

Una "herejía"

En ámbito interno al catolicismo, varios cardenales, algunos inspirados desde EEUU, consideran ya antes de comenzar, que dicho sínodo es “una herejía”. El cardenal alemán Walter Brandmüller escribió en agosto pasado una carta a sus colegas en la que les informaba que “algunos puntos del borrador de trabajo (del sínodo) no solo están en disonancia con la enseñanza auténtica de la iglesia, sino que son contrarios a ella”.

El cardenal preguntó a sus colegas sobre “cómo podemos reaccionar a eventuales afirmaciones o decisiones heréticas del sínodo”. Por su parte, el cardenal estadounidense, Raymond Burke, mentor católico de Steve Bannon, el ideólogo de los soberanistas europeos, también escribió su carta a los colegas. Afirmó que (en el borrador de trabajo) “no solo se oscurece, sino que se niega” la encarnación de Dios en su Hijo, Jesucristo, según creen los católicos. Y la razón es que, en lugar de imponer está verdad, conformando las distintas culturas del mundo a ella, se haga al revés. “Una gran amenaza a la iglesia en el momento presente”, concluía el cardenal.

Otro sínodo alemán

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El portal ultra del catolicismo, 'Adelante la fe', va más allá y escribe que “la ofensiva de la izquierda que se está preparando a través del sínodo de obispos sobre la Amazonia presagia una verdadera revolución, no solo respecto a la forma de considerar a la iglesia, sino con reflejos apocalípticos para todo el orden mundial”. En los días previos al sínodo, los cronistas que se ocupan del Vaticano han recibido un verdadero diluvio de análisis y comunicados sobre la “herejía” que está por cometerse en el Vaticano. “No me gusta, pero no me preocupa”, ha venido a decir Francisco.

Mientras, los obispos alemanes están preparando un sínodo propio en el que quieren decidir explícitamente que se ponga fin al celibato de los curas y que las mujeres puedan acceder al sacerdocio.